El panorama de Luis Castillo con los Seattle Mariners atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que llegó a la organización en 2022. El derecho dominicano perdió temporalmente su puesto en la rotación abridora y fue trasladado al bullpen, una decisión que no solo impacta el presente deportivo del equipo, sino también aspectos importantes de su contrato y su futuro en las Grandes Ligas.
Castillo realizó el pasado lunes su primera aparición como relevista en temporada regular, poniendo fin a una impresionante cadena de 252 aperturas consecutivas como abridor en las Mayores. La racha representaba la octava más larga para un lanzador antes de pasar al bullpen desde 1901.
La decisión coincide con el regreso de Bryce Miller desde la lista de lesionados y con la profundidad actual de la rotación de Seattle, que también cuenta con Logan Gilbert, Bryan Woo, George Kirby y Emerson Hancock.
El movimiento llega en medio de una complicada temporada para “La Piedra”. En nueve aperturas durante la campaña, Castillo presenta marca de 1-5 con efectividad de 6.41 en 46.1 entradas lanzadas. En su debut desde el bullpen trabajó 2.1 episodios, permitió un hit y dos carreras, cargando con la derrota.
Más allá de los resultados inmediatos, el cambio de rol podría tener consecuencias económicas importantes. Aunque Castillo todavía no entra en el último tramo de su contrato, necesita alcanzar 180 entradas lanzadas en 2027 para activar automáticamente la opción correspondiente a 2028, valorada en 25 millones de dólares. Permanecer en el bullpen dificultaría considerablemente alcanzar esa cifra.
La situación también abre interrogantes sobre su permanencia en Seattle. Dependiendo del desempeño del dominicano y del rumbo competitivo de la franquicia, Castillo podría convertirse nuevamente en una pieza atractiva en el mercado de cambios antes de la fecha límite de traspasos de esta temporada o de la próxima.
Precisamente en 2022, Castillo llegó a Seattle como uno de los movimientos más importantes antes de la fecha límite de cambios y terminó convirtiéndose en el líder de la rotación del club. Poco después firmó una extensión de cinco años y 108 millones de dólares, convirtiéndose en apenas el segundo lanzador dominicano en alcanzar un contrato de al menos 100 millones, junto a Johnny Cueto.
El presidente de operaciones de béisbol de Seattle, Jerry Dipoto, trató de bajar la tensión alrededor de la decisión.
“Estos dos muchachos (Miller y Castillo) son excelentes abridores de Grandes Ligas y estamos en una situación única ahora mismo. Tenemos seis excelentes abridores y no quiero tentar con nuestra buena suerte cortando el trabajo de alguno de ellos en una temporada de 162 partidos donde hay que mantenerse saludables”, expresó Dipoto.
No es la primera vez que Castillo trabaja como relevista con Seattle, aunque sí en temporada regular. Durante la postemporada de 2025 lanzó 1.1 entradas perfectas en el inning 14 del quinto juego de la Serie Divisional de la Liga Americana frente a los Detroit Tigers, apuntándose la victoria.
Otro factor que añade presión al panorama es la salud del lanzador. Si Castillo pierde al menos 130 días entre 2025 y 2027 debido a una cirugía Tommy John o una lesión del ligamento colateral cubital (UCL), Seattle tendría la posibilidad de activar una opción especial valorada en cinco millones de dólares.
Ahora, la gran interrogante no es solamente si Luis Castillo podrá regresar a la rotación de los Marineros, sino si este movimiento representa un ajuste temporal o el comienzo de una nueva etapa en la carrera de uno de los lanzadores dominicanos más exitosos de la última década.