Ted Turner no fue un propietario deportivo convencional. Empresario audaz, campeón mundial de vela y figura mediática de enorme personalidad, transformó a los Atlanta Braves de una franquicia con dificultades económicas en uno de los equipos más populares del béisbol y dejó una huella imborrable en la industria deportiva y televisiva.
Turner, fallecido este miércoles, adquirió a los Braves en la década de 1970 cuando el equipo atravesaba problemas financieros. Aprovechando el alcance de su cadena televisiva TBS, comenzó a transmitir los partidos de Atlanta a nivel nacional, algo poco común en aquella época y que terminó ampliando la fanaticada del club mucho más allá del sur de Estados Unidos.
Gracias a esa estrategia, los Braves se convirtieron en “el equipo de América” para millones de aficionados que podían seguir sus encuentros desde cualquier parte del país. Durante la década de 1990, Atlanta vivió una de las etapas más exitosas de su historia, participando constantemente en la postemporada y conquistando la Serie Mundial de 1995.
El comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred, definió a Turner como un “visionario cuyo impacto en el panorama mediático transformó la forma en que los aficionados viven los deportes”.
Turner nunca quiso mantenerse en segundo plano. Su estilo extravagante y competitivo lo convirtió en una figura única dentro del deporte profesional.
En 1977, tras una racha de 16 derrotas consecutivas de Atlanta, decidió asumir temporalmente el cargo de mánager del equipo. Aquella aventura duró apenas un partido, una derrota 2-1 ante Pittsburgh, antes de que las Grandes Ligas intervinieran para impedir que continuara dirigiendo.
“Quería ver cómo es estar en las trincheras”, declaró aquella noche.
Su personalidad también quedó reflejada en detalles llamativos, como intentar colocar la palabra “Channel” en la parte trasera del uniforme del lanzador Andy Messersmith, iniciativa que igualmente fue frenada por MLB.
Para muchos analistas, Turner abrió el camino para los propietarios modernos con gran exposición pública, modelo que posteriormente siguieron figuras como Jerry Jones, Mark Cuban y Steve Ballmer.
Además de los Braves, Turner también fue propietario de los Atlanta Hawks de la NBA y de los Atlanta Thrashers de la NHL. Sin embargo, su relación con el deporte iba mucho más allá de los despachos.
Fue un apasionado de la vela y alcanzó importantes logros internacionales. Intentó integrar el equipo olímpico estadounidense en 1964, ganó un campeonato mundial de vela en 1971 y fue capitán del barco ganador de la Copa América de 1977, considerada la competencia más prestigiosa de este deporte.
“Nunca habrá un momento en mi vida tan bueno como este”, expresó Turner tras recibir la noticia de que sería capitán en aquella histórica edición.
Impulsado por su espíritu competitivo y su visión global, Turner creó los Juegos de la Buena Voluntad como respuesta a los boicots políticos que afectaron a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 y Los Ángeles 1984.
La primera edición se celebró en Moscú en 1986, reuniendo a unos 3,000 atletas de 79 países. El evento tuvo cinco ediciones hasta 2001, incluyendo una versión de invierno realizada en Lake Placid en el año 2000.
“No hay nada mejor para los niños que el deporte”, afirmó Turner durante la ceremonia inaugural de esos juegos.
Con su mezcla de audacia empresarial, pasión deportiva y capacidad para transformar industrias enteras, Ted Turner dejó un legado que cambió para siempre la relación entre los medios de comunicación y el deporte profesional.