Los San Francisco Giants atraviesan uno de los peores comienzos de temporada de toda su historia. Con récord de 14-23, la franquicia californiana comparte el sótano de las Grandes Ligas junto a los Colorado Rockies, una realidad difícil de asimilar para una organización acostumbrada a competir y respaldada por una de las nóminas más altas del béisbol.
El principal problema tiene nombre: ofensiva. A pesar de contar con la sexta nómina activa más elevada de MLB, con 181.3 millones de dólares, los Gigantes ocupan el último lugar entre los 30 equipos en carreras anotadas (115), jonrones (23) y OPS (.637). Mientras el pitcheo se mantiene competitivo, con efectividad colectiva de 3.96 y promedio permitido de .236, los bates simplemente no aparecen.
La frustración en San Francisco ya no solo apunta al dirigente novato Tony Vitello, contratado desde el béisbol universitario de la NCAA. Ahora las críticas recaen sobre las dos figuras dominicanas llamadas a liderar el proyecto ofensivo: Rafael Devers y Willy Adames.
Según FanGraphs, Devers ha sido uno de los jugadores de posición más decepcionantes de toda la temporada 2026. Su WAR de -0.7 solo es superado negativamente por Cedric Mullins.
Tras 37 partidos, el antesalista convertido en inicialista apenas batea para .221, con porcentaje de embasarse de .265 y slugging de .329. Apenas suma tres cuadrangulares y cinco remolcadas, mientras su OPS de .593 refleja el difícil momento ofensivo que atraviesa.
La situación preocupa aún más considerando el enorme compromiso financiero asumido por los Gigantes cuando adquirieron a Devers en junio de 2025. El club heredó un contrato pendiente de 260 millones de dólares, el mayor garantizado actualmente en la franquicia.
Las estadísticas avanzadas tampoco ayudan. Su velocidad promedio de swing ha disminuido progresivamente en los últimos años: pasó de 73.4 mph en 2023 a 71.2 mph en 2026, una señal de que ya no llega con la misma rapidez y explosividad a los lanzamientos.
Aun así, Devers mantiene la confianza.
“Creo que en cualquier momento arranco. Soy positivo. No es la manera que quería empezar, pero todo se va a enderezar”, declaró esta semana a ESPN.
El cambio defensivo a la primera base tampoco ha sido sencillo. En apenas 26 encuentros jugando la posición, su desempeño defensivo ya le ha costado 16 carreras al equipo, según Baseball-Reference.
Adames tampoco despega
La historia de Adames no es muy distinta. El campocorto dominicano firmó en el invierno de 2024 un contrato de 182 millones de dólares por seis temporadas, luego de una sólida campaña 2025 en la que conectó 30 jonrones, impulsó 87 carreras y acumuló 3.7 WAR.
Sin embargo, el inicio de 2026 ha sido un completo contraste.
En 36 encuentros, Adames apenas registra línea ofensiva de .194/.232/.333, con tres cuadrangulares y OPS de .565. Su OPS+ de 60 indica que su producción ofensiva está 40% por debajo del promedio de la liga.
Una ofensiva que no produce
Los problemas ofensivos de San Francisco van mucho más allá de sus dos estrellas dominicanas.
El equipo ocupa el último lugar de MLB en carreras anotadas por juego, con promedio de apenas 3.12. También son últimos en porcentaje de embasarse y se ubican entre los peores en slugging.
La producción desde posiciones clave como primera base, campocorto y los jardines ha sido prácticamente inexistente. Incluso ajustando las estadísticas al Oracle Park, un estadio favorable para los lanzadores, los Gigantes poseen un OPS+ colectivo de apenas 84.
La disciplina en el plato también ha sido un problema. El club ha recibido solo 72 boletos y se ha ponchado 293 veces. La falta de contacto y poder queda evidenciada en sus apenas 23 jonrones, la cifra más baja de todas las Grandes Ligas.
En una franquicia marcada por leyendas como Willie Mays, Barry Bonds y Juan Marichal, la paciencia comienza a agotarse. Y mientras Devers y Adames no encuentren el ritmo, el panorama de los Gigantes seguirá oscureciéndose cada noche.