La inmortalidad deportiva no fue el punto final para Ana Villanueva, sino el comienzo de un nuevo capítulo.

Tras una brillante carrera como atleta que la llevó a lo más alto del karate continental y mundial, la destacada dominicana ahora asume el desafío de formar campeonas desde el área técnica, con la misma disciplina y pasión que la caracterizó sobre el tatami.

Desde hace dos años, Villanueva forma parte del cuerpo técnico de la Federación Dominicana de Karate, donde ha comenzado a construir una prometedora trayectoria como entrenadora de la selección femenina. Su mayor prueba en esta nueva etapa se vislumbra en los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe, escenario donde ya brilló como atleta al conquistar dos medallas de oro, una de plata y tres de bronce.

“Lo disfruto, me encanta”, afirma Villanueva, quien se siente plenamente integrada a un equipo técnico de alto nivel, liderado por experimentados entrenadores que fueron clave en su desarrollo deportivo. Hoy, esos mismos mentores reconocen en ella cualidades excepcionales para triunfar desde el otro lado del deporte.

Bernardo “Tony” Mesa, uno de sus principales formadores, destaca su perseverancia como una de sus mayores virtudes. “Cuando se propone algo, llega hasta el final para lograrlo”, asegura. Esa mentalidad la ha llevado a mantenerse en constante aprendizaje, estudiando las tendencias internacionales, participando en capacitaciones y perfeccionando sus conocimientos técnicos y tácticos.

Su evolución ha sido tan notable que recientemente obtuvo la certificación de Coach Panamericana, y ya se proyecta que en un futuro cercano alcance la categoría de Coach Mundial. Más allá de sus logros académicos, Villanueva ha sabido establecer una comunicación efectiva con las atletas, manteniendo el equilibrio entre cercanía y autoridad, un aspecto clave en el alto rendimiento.

El presidente de la federación, José Luis Ramírez, conocido como “Borola”, resalta su carisma y liderazgo: “Es amorosa, pero también enérgica cuando debe aplicar las normas. Lo que más nos impresiona es su deseo constante de superarse”. Además, su condición física actual le permite involucrarse activamente en los entrenamientos, aportando tanto en la teoría como en la práctica.

Antes de asumir este nuevo rol, Villanueva dejó una huella imborrable en el karate dominicano. Fue doble campeona en Juegos Panamericanos, con medallas de oro en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, convirtiéndose en la única dominicana en lograr esta hazaña en esa disciplina. También hizo historia en 2012 al ganar bronce en el Mundial de Karate en París, siendo la primera atleta del país en subir a ese podio en kumite.

Su legado incluye múltiples medallas en Campeonatos Panamericanos, con destacadas actuaciones en México, Nicaragua, Perú, Curazao y Panamá, consolidándose como una de las figuras más importantes del karate en República Dominicana.

Hoy, lejos de los combates oficiales, Ana Villanueva continúa luchando, pero con otro objetivo: formar nuevas generaciones de atletas que mantengan en alto el nombre del país. Su historia demuestra que la grandeza no termina con las medallas, sino que se transforma en inspiración para quienes vienen detrás.

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