TAMPA, Florida — Los Yankees de Nueva York volvieron a hacer historia en las Grandes Ligas al conectar nueve jonrones en un solo juego, aplastando 13-3 a los Rays de Tampa Bay en el George Steinbrenner Field, y convirtiéndose en el primer equipo en la historia de la MLB con múltiples juegos de nueve cuadrangulares.
El poderío ofensivo de los Bombarderos del Bronx fue evidente desde el inicio del encuentro, con jonrones consecutivos en la parte alta de la primera entrada, y una producción ofensiva que no se detuvo hasta que cayó el último out. La victoria marcó la cuarta consecutiva para los Yankees, que siguen consolidándose como uno de los equipos más peligrosos del momento.
Los protagonistas de la noche fueron muchos. Giancarlo Stanton, Cody Bellinger y José Caballero conectaron dos cuadrangulares cada uno, mientras que Aaron Judge, Jazz Chisholm Jr. y el joven Ben Rice sumaron uno por cabeza.
La actuación de Caballero fue especialmente significativa, enfrentando al equipo que lo había cambiado hace apenas unas semanas. Su doblete de jonrones fue una respuesta contundente en un escenario poco habitual: el George Steinbrenner Field, que si bien fue la sede del partido como casa temporal de los Rays, es tradicionalmente el campo de entrenamiento primaveral de los Yankees.
Según el periodista Bryan Hoch de MLB.com, este es el segundo juego en la temporada en que los Yankees conectan nueve jonrones, un hito sin precedentes en la historia de las Grandes Ligas.
“Lograrlo dos veces es notable”, dijo el mánager Aaron Boone tras el partido. “Hubo algunos bateadores que también fueron muy fuertes. Una actuación ofensiva realmente impresionante contra un equipo al que no siempre es fácil anotar carreras”.
El juego, que comenzó con más de dos horas de retraso debido al clima, no pareció afectar el ritmo ni la concentración de los neoyorquinos, quienes salieron decididos a imponer su ley a punta de batazos.
Con esta victoria, los Yankees no solo reafirmaron su excelente momento de forma, sino que también volvieron a emocionar a sus fanáticos con un béisbol ofensivo, explosivo y cargado de historia. Lo que para otros equipos podría ser un día perfecto, para los Yankees ya es una hazaña repetida. Y esa consistencia es, precisamente, lo que los separa del resto.