Woodruff regresa en modo dominante y Ortiz decide en extra innings el triunfo de los Cerveceros.

MILWAUKEE — El regreso de Milwaukee Brewers tuvo todos los ingredientes de una historia de impacto inmediato: un abridor en plan estelar, un duelo cerrado hasta el final y un batazo oportuno para definirlo en entradas extras. En una noche tensa en casa, Milwaukee superó 2-1 a los Cincinnati Reds gracias a la combinación de dominio monticular de Brandon Woodruff y la sangre fría de Joey Ortiz en el momento clave.

El protagonista desde temprano fue Woodruff. En su primera apertura desde el 30 de abril tras salir de la lista de lesionados por inflamación en el hombro derecho, el derecho lució prácticamente intocable. Retiró a los primeros 16 bateadores del encuentro y mantuvo un juego perfecto hasta la sexta entrada, cuando el receptor Tyler Stephenson finalmente logró romper el hechizo con un sencillo.

Aun así, el daño nunca llegó a más. Woodruff terminó con una actuación casi quirúrgica: apenas un hit permitido, sin bases por bolas y 10 ponches, quedándose a solo dos de su marca personal. Fue una declaración de intenciones en su regreso, mostrando la versión dominante que lo ha convertido en uno de los brazos más confiables de Milwaukee.

El duelo se mantuvo cerrado durante todo el juego, con ambos equipos sin encontrar respuestas consistentes en el bateo. La tensión se mantuvo hasta la décima entrada, donde finalmente se rompió el empate.

Ahí apareció la ofensiva de los Cerveceros. Garrett Mitchell recibió base por bolas para encender la chispa, y luego Sal Frelick ejecutó un toque de sacrificio perfecto que colocó la carrera en posición de anotar. Con el escenario listo, Joey Ortiz respondió con un elevado de sacrificio que impulsó la primera carrera del partido. Poco después, Mitchell también cruzó el plato gracias a un lanzamiento descontrolado de Tony Santillan, cargando el marcador 2-0.

Cincinnati aún intentó reaccionar, y logró descontar en la parte baja de la décima con una carrera permitida por Joel Kuhnel, pero no fue suficiente para cambiar el destino del juego. Trevor Megill aseguró el cierre para Milwaukee y se apuntó su segunda victoria del año, mientras Kuhnel sumó su quinto salvamento pese a la carrera en contra.

El triunfo reafirma el buen momento de los Cerveceros en la cima de su división, impulsados por actuaciones como la de Woodruff y la capacidad de ejecutar en momentos de máxima presión. En noches como esta, Milwaukee no solo gana: también envía un mensaje claro de que sabe competir y resolver cuando el juego se vuelve un duelo de detalles.

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