Los Gigantes de San Francisco cerraron la temporada regular con broche de oro este domingo en Oracle Park, y lo hicieron gracias al bate del dominicano Willy Adames, quien escribió su nombre en los libros de historia de la franquicia.
Adames, alineado como primer bate por primera vez en la campaña, no esperó mucho para dejar su huella: conectó cuadrangular en el primer lanzamiento del partido ante el derecho McCade Brown de los Rockies, un batazo que no solo abrió el marcador en la eventual victoria por 4-0, sino que también lo convirtió en el primer jugador de los Gigantes en alcanzar los 30 jonrones en una temporada desde Barry Bonds en 2004.
Con ese vuelacercas, Adames rompió una sequía de 21 años sin que ningún bateador de San Francisco alcanzara la marca de 30 cuadrangulares, la racha activa más larga en todas las Grandes Ligas. Entre 2005 y 2024, los otros 29 equipos de MLB habían tenido al menos seis temporadas con un jugador de 30 jonrones, y todos contaban con al menos una entre 2019 y 2024 — todos menos los Gigantes, hasta ahora.
“Sabíamos que la meta estaba ahí, y por eso lo pusimos de primero en el lineup”, dijo el mánager. “Y respondió de inmediato. Eso dice mucho de su carácter y su instinto competitivo”.
Adames, quien había conectado su jonrón número 28 el 9 de septiembre, parecía estancado al pasar 14 juegos sin volarse la cerca. Sin embargo, encontró su ritmo justo a tiempo, conectando dos jonrones en los últimos tres encuentros del calendario para alcanzar la ansiada marca.
Con sus 30 jonrones, el infielder de 30 años también se convirtió en apenas el segundo campocorto en la historia de los Gigantes en alcanzar esa cifra, uniéndose a Rich Aurilia, quien pegó 37 en la campaña de 2001.
Pero Adames no fue el único protagonista del día.
El derecho Logan Webb, firme as bajo la manga de San Francisco, lanzó 5.1 entradas en blanco, ponchó a ocho y cerró su extraordinaria temporada con efectividad de 3.22 en 34 aperturas, la mayor cantidad en las Grandes Ligas este año. Además, lideró la Liga Nacional tanto en innings lanzados (207) como en ponches (224), siendo el primer Gigante en hacerlo desde Bill Voiselle en 1944.
También se destacó Rafael Devers, quien, tras haber sido activado justo antes de la serie final, conectó un cuadrangular solitario en la cuarta entrada para llegar a 35 en la temporada y 20 con el uniforme de San Francisco, tras haber comenzado el año con Boston.
Con esta victoria, los Gigantes completaron la barrida de tres juegos ante Colorado y aseguraron un récord final de 81-81, firmando su segunda campaña en los últimos cuatro años con marca exacta de .500.
Una vez más, San Francisco se queda corto en su lucha por la postemporada, pero con actuaciones individuales como las de Adames y Webb, el equipo tiene bases sólidas sobre las cuales construir su futuro.