A los nueve años ganó seis medallas de oro en su primera competencia y, dos décadas después, representó a República Dominicana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Hay momentos que parecen pequeños cuando ocurren, pero que con el paso de los años terminan marcando una carrera entera. Para Wilfry Contreras, uno de esos momentos llegó cuando apenas tenía nueve años y se presentó por primera vez en una competencia de gimnasia.
El resultado fue difícil de olvidar: seis medallas de oro.
Aquella actuación no solo representó un éxito para un niño que comenzaba a descubrir su pasión por el deporte, sino también el primer capítulo de una trayectoria que, 20 años después, lo llevó a vestir los colores de la República Dominicana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Pero la historia de Contreras comenzó un poco antes.
A los ocho años tuvo su primer contacto con la gimnasia gracias a un tío que se desempeñaba como entrenador. Un día decidió acompañarlo a una de sus competencias para observar a sus alumnos. Lo que comenzó como una simple visita terminó despertando una pasión que todavía conserva.
“Yo empecé por un tío mío que en ese entonces era entrenador. Fui a una de sus competencias a ver a sus alumnos y desde ese momento me gustó, me enganchó”, recordó Contreras.
Un año después llegó la oportunidad de competir. El escenario fue San Francisco de Macorís, donde el joven gimnasta participó en su primer torneo después de un proceso de preparación que, según relata, le permitió llegar en buenas condiciones.
Y entonces llegaron los seis oros.
Para un niño de nueve años, semejante comienzo podía resultar abrumador. Sin embargo, Contreras recuerda aquella experiencia con una seguridad que todavía lo acompaña.
“Fenomenal, bien, seguro. Más que ahora”, expresó al recordar cómo se sintió después de conquistar las seis medallas.
Dos décadas después de aquel primer gran resultado, el escenario era completamente diferente. Ya no se trataba de un niño que comenzaba a descubrir la gimnasia, sino de un atleta experimentado que tenía ante sí el desafío de representar al país en uno de los eventos deportivos más importantes de la región.
La preparación para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 tuvo, además, una particularidad.
Contreras y parte del equipo realizaron su preparación en Panamá, debido a las remodelaciones que se estaban llevando a cabo en las instalaciones del Pabellón de Gimnasia del Parque del Este.
Lejos de casa, el gimnasta aprovechó el proceso para continuar perfeccionando su preparación junto a su actual entrenador, el olímpico Carlos Rafael Gil, con quien comenzó a trabajar hace aproximadamente un año.
La relación entre ambos ha significado un cambio importante en su carrera.
“El cambio desde que empecé con él es increíble, del cielo a la tierra”, afirmó Contreras.
El gimnasta destacó especialmente la mentalidad de su entrenador, una característica que, asegura, también lo ha ayudado a exigirse más en cada entrenamiento.
“Él siempre va por todo, todo o nada, y me gusta esa mentalidad que tiene”, señaló.
La historia de Wilfry Contreras puede resumirse en una imagen sencilla: un niño de nueve años que subió varias veces al podio en su primera competencia y que, dos décadas más tarde, llegó a una cita internacional defendiendo la bandera dominicana.
Entre ambos momentos hubo años de entrenamientos, sacrificios, competencias y cambios que ayudaron a construir al gimnasta que es hoy.
Aquellas seis medallas de oro fueron apenas el comienzo. Lo que entonces parecía el logro de un niño talentoso terminó convirtiéndose en la primera señal de una carrera dedicada a la gimnasia.
Ahora, con la experiencia acumulada y una nueva etapa de preparación junto a Carlos Rafael Gil, Contreras continúa buscando nuevos desafíos.
Porque, después de 20 años, aquella primera competencia en San Francisco de Macorís sigue teniendo un significado especial: fue el día en que seis oros comenzaron a contar la historia de un gimnasta dominicano.