ATLANTA, Georgia — Lo que comenzó como un inocente juego infantil con una cámara portátil hace dos décadas, se transformó este lunes en una de las historias más entrañables del béisbol moderno. Cal Raleigh, receptor de los Mariners de Seattle, se coronó campeón del Derby de Jonrones 2025, cumpliendo así una predicción que hizo cuando tenía apenas 8 años: «¡Soy el campeón del Derby de Jonrones!», decía un pequeño Cal en un video casero que se volvió viral la semana pasada.
La escena del clip de apenas 20 segundos resonó como una profecía cumplida cuando Raleigh alzó el trofeo en el Truist Park. Y lo hizo rodeado de familia: su padre, Todd Sr., fue quien le lanzó cada uno de los jonrones y su hermano menor, Todd Jr., de apenas 15 años, actuó como receptor durante la competencia.
“Ese video es una locura. No sé ni dónde lo encontraron. Es surrealista”, comentó Raleigh tras la victoria. “No piensas que vas a ganarlo, ni siquiera que te van a invitar. Y de repente estás aquí, con tu familia. Fue una noche increíble”.
Raleigh se convirtió en el primer receptor y bateador ambidiestro en ganar el Derby de Jonrones, y se une a Ken Griffey Jr. como los únicos campeones del Derby en la historia de los Mariners. La victoria también cierra con broche de oro la primera mitad de temporada para Raleigh, quien lidera la MLB con 38 jonrones, solo uno menos que el récord histórico para un receso del Juego de las Estrellas, fijado por Barry Bonds en 2001 (39).
El camino a la corona no fue fácil. Raleigh apenas superó la primera ronda por menos de una pulgada, pero luego despachó 19 jonrones en la segunda ronda para dejar atrás a Oneil Cruz (13), y remató con 18 más en la final para vencer a Junior Caminero (15), quien se quedó sin tiempo en la tanda de bonificación.
Aunque no llegó a la final, Oneil Cruz, estrella de los Piratas, dejó una marca imborrable en la competencia. En su primer turno, conectó un jonrón de 156 metros que igualó el récord del más largo en la historia del Derby fuera de Coors Field, según Statcast.
“Ese chico puede machacarse la pelota, tío. Es impresionante”, dijo Trevor Megill, lanzador de los Cerveceros. Y el Truist Park estuvo de acuerdo, estallando en ovaciones cuando el batazo de Cruz aterrizó justo debajo del letrero de RaceTrac, en el jardín derecho-central.
Una noche para la historia, donde el poder, la familia y una grabación de infancia se unieron para darle a Cal Raleigh un momento inolvidable y a los fanáticos, una historia para atesorar.