El excampeón mundial de los pesos pesados Tyson Fury volverá al ring este sábado en Londres tras quince meses de inactividad, para enfrentar al ruso Arslanbek Makhmudov en el estadio del Tottenham.
Conocido como el “Gypsy King”, Fury, de 37 años, protagoniza otro inesperado regreso luego de haber anunciado su retiro en múltiples ocasiones. El británico acumula un récord de 34 victorias, 2 derrotas y 1 empate, y busca relanzar su carrera tras caer en sus dos últimos combates ante el ucraniano Oleksandr Usyk.
“Cuando anuncio mi retiro, lo digo en serio”, afirmó Fury durante la conferencia de prensa previa. Sin embargo, reconoció que la vida fuera del boxeo termina por aburrirlo: “Después de unos meses, extraño todo lo que rodea a las grandes peleas”.
El combate ante Makhmudov representa una prueba exigente. El púgil ruso, de 36 años y radicado en Canadá, posee marca de 21 triunfos y 2 derrotas, y es considerado un rival peligroso por su potencia.
A pesar de las especulaciones sobre un posible enfrentamiento futuro con Anthony Joshua, una pelea largamente esperada en el Reino Unido, Fury evitó adelantarse: “No quiero hablar de otros nombres. Primero debo ocuparme de Makhmudov”.
El esperado choque con Joshua ha estado cerca de concretarse en varias ocasiones, pero desacuerdos contractuales, problemas físicos y derrotas han impedido su realización. Más recientemente, el entorno de Joshua pausó negociaciones tras un accidente automovilístico en diciembre que dejó un saldo trágico en su círculo cercano.
Para este regreso, Fury tampoco contará con la presencia de su padre, John Fury, quien ha expresado dudas sobre el estado actual del ex campeón. “Tyson ya no es el mismo desde sus combates contra Deontay Wilder. Makhmudov será un problema para él”, declaró recientemente.
El regreso de Fury añade un nuevo capítulo a su impredecible carrera, en una pelea que podría definir si aún tiene lo necesario para competir en la élite del peso pesado.