Tragedia en el boxeo japonés: dos peleadores mueren tras competir en la misma velada en Tokio.

Lo que comenzó como una prometedora noche de boxeo en el legendario Korakuen Hall el pasado 2 de agosto terminó en tragedia con la muerte de dos boxeadores japoneses, Hiromasa Urakawa y Shigetoshi Kotari, quienes sufrieron lesiones cerebrales fatales durante sus respectivas peleas.

Ambos combates formaban parte del evento «Dynamic Glove on U-Next Vol. 35», una velada que reunía a algunos de los mejores talentos emergentes del boxeo nipón. Sin embargo, la violencia acumulada en el ring se tradujo en consecuencias irreparables fuera de él, abriendo un profundo debate sobre la seguridad de los atletas en este deporte.

En uno de los combates principales de la noche, Shigetoshi Kotari, de 28 años, se enfrentó al campeón de la Federación Oriental y del Pacífico de Boxeo (OPBF), Yamato Hata, en una pelea por el título superpluma. El duelo se extendió por los 12 rounds reglamentarios y finalizó en empate. Aunque Kotari logró abandonar el ring por sus propios medios, se le vio tambaleante y visiblemente exhausto. Instantes después de que se anunciara el fallo, el boxeador se arrodilló en la lona en señal de agotamiento antes de retirarse al vestuario, donde finalmente se desplomó. Fue trasladado de urgencia al hospital, donde fue diagnosticado con un hematoma subdural agudo. Falleció seis días después, el 8 de agosto a las 22:59, pese a los esfuerzos médicos.

Minutos antes de ese combate, otra historia de horror se desarrolló sobre el mismo cuadrilátero. Hiromasa Urakawa, también de 28 años, cayó en el octavo asalto tras recibir una combinación de golpes de Yoji Saito, en una pelea que definiría al próximo retador nacional del peso ligero. El árbitro detuvo el combate de inmediato cuando Urakawa quedó inmóvil en la lona. Fue retirado en camilla y trasladado directamente al hospital, donde se le diagnosticó el mismo cuadro clínico que Kotari. Su muerte se confirmó el 9 de agosto a las 22:31.

Ambos peleadores estaban considerados como jóvenes promesas del boxeo japonés. Urakawa, con un récord profesional de 10 victorias y 3 derrotas, había sido reconocido como el «novato del año» en 2020, mientras que Kotari, egresado de la Universidad Nihon y representante del gimnasio M.T. de Sagamihara, figuraba como el quinto clasificado de la OPBF.

La noticia del doble fallecimiento generó un fuerte impacto en la comunidad boxística, tanto a nivel nacional como internacional. La Organización Mundial de Boxeo (OMB) emitió comunicados expresando su pesar por la muerte de ambos atletas, describiendo a Kotari como “un guerrero en el ring” y lamentando la trágica pérdida de Urakawa tras “sucumbir a las lesiones sufridas en su combate”.

En respuesta a la tragedia, la Comisión Japonesa de Boxeo anunció una medida inmediata: todas las peleas de campeonato bajo la OPBF pasarán de 12 a 10 asaltos, en un intento de reducir el desgaste y los riesgos físicos para los boxeadores.

Con estos casos, el boxeo profesional suma tres muertes en 2025, tras el fallecimiento del irlandés John Cooney en febrero, también víctima de una hemorragia cerebral. La seguidilla de tragedias vuelve a encender el debate global sobre la seguridad en los deportes de contacto, especialmente en lo que respecta a la duración de los combates, los chequeos médicos previos y la respuesta ante signos tempranos de trauma.

Lo ocurrido en Tokio no solo deja un vacío en el ring, sino que también plantea una urgente reflexión sobre hasta qué punto la búsqueda de la gloria deportiva puede justificar riesgos tan altos.

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