Tiger Woods

Tiger Woods evita juicio por conducción temeraria y pierde su licencia por cinco años.

El legendario golfista aceptó un cargo menor tras el accidente ocurrido en marzo en Florida. El caso vuelve a poner bajo los reflectores la complicada etapa que atraviesa una de las figuras más importantes de la historia del golf.

Tiger Woods volvió a estar frente a los focos, aunque esta vez lejos de los campos de golf.

El ganador de 15 majors decidió no disputar el cargo de conducción temeraria derivado del accidente automovilístico que sufrió en marzo en Florida y aceptó las consecuencias impuestas por la justicia: su licencia de conducir quedó suspendida durante cinco años y recibió una multa de 1.500 dólares por negarse a someterse a pruebas después del accidente.

La decisión pone fin a una parte del proceso judicial que comenzó cuando Woods fue arrestado tras el vuelco de su SUV en una carretera residencial cercana a la playa, en Jupiter Island. Inicialmente, el golfista había sido acusado de conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas, una acusación de la que se declaró no culpable.

Sin embargo, los fiscales terminaron aceptando un cargo menor después de que dos toxicólogos determinaran que no existían pruebas suficientes para demostrar que Woods estuviera incapacitado para conducir. Además, los registros de farmacia confirmaron que contaba con una receta legal para los medicamentos que llevaba consigo.

Según el informe policial, Woods había rozado un camión antes de que su vehículo terminara volcado de lado. El golfista reconoció ante los agentes que estaba mirando su teléfono y cambiando la emisora de radio cuando ocurrió el accidente.

Dos pastillas encontradas en su bolsillo fueron identificadas como hidrocodona, un opioide utilizado para tratar el dolor. Woods explicó que utilizaba medicamentos recetados, entre ellos Vicodin, que contiene hidrocodona.

El fiscal estatal Thomas Bakkedahl señaló que los especialistas consideraron que Woods había desarrollado una tolerancia farmacológica a los analgésicos después de años de utilizarlos debido a sus problemas físicos.

“Hice lo que creo que es correcto”, sostuvo Bakkedahl al defender el acuerdo alcanzado.

El episodio representa otro capítulo complicado en la trayectoria de Woods, cuya carrera cambió radicalmente después de conquistar el Masters de 2019.

Aquel triunfo fue especialmente significativo. Woods regresaba a la cima del golf después de años de lesiones y problemas personales y conquistaba su decimoquinto major, dejando abierta la posibilidad de alcanzar el récord histórico de 18 grandes campeonatos de Jack Nicklaus.

Desde entonces, sin embargo, las lesiones y las múltiples intervenciones quirúrgicas en la espalda y las piernas han limitado considerablemente su actividad competitiva.

A lo largo de las últimas dos décadas, Woods ha pasado por numerosas cirugías para tratar problemas en cartílagos, ligamentos, tendones, artritis y discos de la espalda. También ha protagonizado varios accidentes automovilísticos y ha enfrentado dificultades relacionadas con el uso de analgésicos.

El accidente de marzo volvió a interrumpir su regreso al golf y, hasta ahora, Woods no ha vuelto a competir en un torneo.

Las cámaras corporales de los agentes también aportaron nuevas imágenes del momento posterior al accidente.

En ellas se observa a Woods utilizando su teléfono y diciéndole a un agente: “Estaba hablando con el presidente”. No quedó claro si se refería al presidente Donald Trump.

Durante el traslado policial, que duró aproximadamente 15 minutos, las imágenes muestran al golfista esposado, bostezando, con hipo y aparentemente asintiendo repetidamente.

A pesar de la gravedad del vuelco, ni Woods ni la persona que viajaba en el otro vehículo resultaron heridas.

Durante la audiencia, el juez Darren Steele fue contundente al comunicarle las condiciones de la suspensión.

La licencia de Woods quedará suspendida durante cinco años sin excepciones. El juez incluso le advirtió que conducir durante ese período podría llevarlo inmediatamente a prisión.

La situación deja además una curiosa interrogante: todavía no estaba claro si la suspensión le permitirá conducir un carrito de golf dentro de un campo. El fiscal Bakkedahl indicó que tendría que verificar ese punto.

“De todas las personas en el mundo que no deberían ponerse al volante de un auto, es una de las más reconocibles del planeta”, afirmó el fiscal.

A sus 50 años, Woods continúa siendo una de las figuras más reconocibles e influyentes del deporte mundial. Incluso después del accidente, mantuvo su posición como presidente del Comité de Competencia Futura del PGA Tour y participó en la presentación de los planes del circuito para renovar su calendario en 2028.

Su agente, Mark Steinberg, aseguró que Woods continúa con su tratamiento y que está priorizando todos los aspectos relacionados con su salud.

El golfista llegó al tribunal acompañado por su novia, Vanessa Trump, y abandonó el lugar sin ofrecer declaraciones a los periodistas.

Ahora, más que nunca, la gran pregunta vuelve a ser deportiva: ¿podrá Tiger Woods regresar algún día al nivel competitivo que lo convirtió en una leyenda?

El hombre que durante años desafió los límites del golf enfrenta ahora un desafío muy diferente. Su legado ya está asegurado, pero su historia dentro de los campos todavía podría no haber escrito su último capítulo.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Email
WhatsApp