Los Cincinnati Reds firmaron una victoria contundente este sábado al aplastar 10-2 a los New York Yankees, en un partido marcado por la explosión ofensiva del novato Sal Stewart y una actuación colectiva que aprovechó cada error del rival para sentenciar temprano el juego.
El gran protagonista de la noche fue Sal Stewart, quien igualó su mejor marca personal con seis carreras impulsadas en una jornada simplemente perfecta. El joven tercera base abrió su cuenta con un doble de dos carreras en la tercera entrada ante Will Warren, y más tarde sumó un elevado de sacrificio en un rally de cuatro anotaciones en la quinta. Como si no fuera suficiente, cerró su exhibición con un doble que limpió las bases en la octava entrada, ampliando la ventaja de Cincinnati y dejando el partido prácticamente sentenciado.
Stewart ya había logrado una actuación similar el 15 de abril frente a los San Francisco Giants, pero esta vez lo hizo en un escenario de mayor impacto, ante una de las franquicias más históricas del béisbol.
El poder ofensivo de Cincinnati no se quedó ahí. Spencer Steer conectó un jonrón de tres carreras en la quinta entrada, justo después de que un error defensivo de los Yankees abriera la puerta a un inning catastrófico. Ese error de Ben Rice, tras un tiro de Anthony Volpe, terminó costando caro y permitió que los Reds fabricaran carreras sin necesidad de demasiados batazos contundentes.
Otro que brilló fue el novato Edwin Arroyo, quien firmó una noche perfecta con cuatro hits y llegó a embasarse cinco veces, convirtiéndose en una pesadilla constante para el pitcheo neoyorquino. En total, Cincinnati acumuló 15 imparables y mostró una ofensiva fluida, paciente y letal cuando tuvo oportunidad.
Desde la lomita, Andrew Abbott hizo su parte con solvencia: permitió apenas una carrera y cinco hits en más de cinco entradas de trabajo. Su momento clave llegó en la quinta entrada, cuando llenó las bases pero escapó del daño tras un ponche cantado a Paul Goldschmidt, validado tras revisión del sistema ABS.
Por el lado de Nueva York, la única luz ofensiva clara fue precisamente Goldschmidt, quien abrió el marcador con un jonrón en la primera entrada. Sin embargo, los Yankees nunca lograron capitalizar oportunidades clave y terminaron con un preocupante 0 de 13 con corredores en posición de anotar, en lo que terminó siendo su derrota más amplia de la temporada.
El abridor Will Warren no tuvo respaldo defensivo ni control del daño: permitió seis carreras —solo dos limpias— en 5 2/3 entradas, a pesar de ponchar a ocho bateadores. La ausencia de Aaron Judge, fuera por una fractura en la costilla derecha, se sigue sintiendo profundamente en la alineación de los Yankees, que han perdido potencia y consistencia en el corazón del orden al bate.
Cincinnati, en cambio, sigue compitiendo con energía incluso sin su joven estrella Elly De La Cruz, actualmente en rehabilitación en ligas menores. Con esta victoria, los Reds confirman que su ofensiva puede explotar en cualquier momento y que, cuando conectan piezas como Stewart, Steer y Arroyo, son un equipo capaz de arrollar a cualquiera.
Una noche redonda para Cincinnati. Y una alerta seria para unos Yankees que siguen buscando respuestas.