A sus 37 años, Stephen Curry sigue demostrando por qué es considerado uno de los mejores tiradores —y jugadores— en la historia del baloncesto. En la última temporada con los Golden State Warriors, Curry promedió 24,5 puntos por partido y lideró la NBA con 4,4 triples por encuentro, una hazaña notable para un veterano en una liga dominada por la juventud y el atletismo.
A pesar de su edad y del desgaste natural de una larga carrera, Curry dejó en claro que aún no piensa en colgar las zapatillas. En una reciente entrevista para la serie «360 With Speedy», de Complex, el base estrella respondió con firmeza cuando se le preguntó sobre su retiro: “Aunque estoy lejos de [la jubilación]”, afirmó. Y al ser presionado sobre si eso significa que le quedan varios años más en la liga, no dejó dudas: “Sin duda”.
Seleccionado en la séptima posición del draft de 2009, Curry ha pasado toda su carrera con los Warriors, construyendo una dinastía que transformó a la franquicia y cambió para siempre la forma en que se juega el baloncesto. Tres veces campeón de la NBA, dos veces MVP (incluido el primer MVP unánime de la historia), y líder histórico en triples anotados, Curry ya tiene su legado asegurado. Pero eso no significa que su historia haya terminado.
Aunque es probable que sus mejores actuaciones ya hayan quedado atrás, Curry sigue siendo una pieza clave para los Warriors y un espectáculo en la cancha. Su capacidad para encender al público y anotar desde cualquier punto del campo continúa maravillando a fanáticos y expertos por igual.
Los Golden State Warriors, por su parte, parecen dispuestos a acompañarlo hasta el final. Nadie en la organización cuestiona su permanencia. Al fin y al cabo, se trata del jugador más importante en la historia del equipo.
Así que, al menos por ahora, los fanáticos pueden estar tranquilos: Steph Curry no se va a ninguna parte. Todavía queda magia por ver.