El Mundial 2026 ha llegado a un punto pocas veces visto en casi un siglo de historia. Francia, España, Inglaterra y Argentina, cuatro selecciones que ya conocen la gloria de levantar la Copa del Mundo, disputarán las semifinales en un escenario reservado para los gigantes del fútbol.
Entre las cuatro suman siete títulos mundiales y ocupan, además, los cuatro primeros puestos del ranking de la FIFA, un hecho sin precedentes en la historia del torneo. Será la tercera ocasión desde 1930 en que las semifinales están integradas exclusivamente por selecciones campeonas del mundo.
La antesala de la final comenzará este martes en Dallas con el duelo entre Francia, campeona en 1998 y 2018, y España, vencedora en Sudáfrica 2010. Un día después, en Atlanta, Inglaterra, campeona en 1966, se enfrentará a Argentina, tricampeona tras conquistar los Mundiales de 1978, 1986 y 2022.
La última vez que el Mundial reunió a cuatro campeones en semifinales fue en Italia 1990, hace 36 años. En aquella edición, la Argentina de Diego Maradona eliminó a la anfitriona Italia en una dramática definición por penales, mientras Alemania Occidental dejó fuera a Inglaterra para luego conquistar el título.
Antes de eso, el único antecedente se había producido en México 1970. Aquellas semifinales enfrentaron a Brasil contra Uruguay e Italia frente a Alemania Occidental, en un torneo que terminó con la inolvidable consagración del Brasil de Pelé y la obtención definitiva de la Copa Jules Rimet.
Las semifinales también reviven algunos de los capítulos más recordados de la historia de los Mundiales.
Francia y España volverán a cruzarse en una Copa del Mundo por primera vez desde los octavos de final de Alemania 2006, cuando el equipo liderado por Zinedine Zidane se impuso por 3-1. En aquel entonces, Kylian Mbappé apenas tenía ocho años y Lamine Yamal todavía no había nacido.
El duelo entre Inglaterra y Argentina, por su parte, es uno de los enfrentamientos con mayor carga histórica del fútbol.
Su capítulo más famoso se escribió en los cuartos de final de México 1986, cuando Diego Maradona marcó primero el polémico gol conocido como «La Mano de Dios» y, apenas cuatro minutos después, firmó el inolvidable «Gol del Siglo», considerado por muchos como la mejor anotación en la historia de los Mundiales.
Pero la rivalidad entre ambas selecciones se remonta incluso a Inglaterra 1966. En los cuartos de final de ese torneo, el argentino Antonio Ubaldo Rattín fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein en medio de una enorme confusión, ya que en aquella época no existían las tarjetas amarillas ni rojas.
Rattín se negó inicialmente a abandonar el campo al alegar que no entendía las explicaciones del árbitro y pidió un intérprete. Tras varios minutos de interrupción, abandonó el terreno de juego, aunque antes protagonizó un gesto que quedó para la historia al estrujar una pequeña bandera británica y sentarse sobre la alfombra roja destinada a la reina Isabel II.
Aquel incidente llevó posteriormente a la FIFA a implementar las tarjetas amarillas y rojas para facilitar la comunicación entre árbitros y jugadores, sin importar el idioma.
Para Lionel Messi, máximo goleador histórico de los Mundiales con 21 anotaciones y uno de los líderes de la tabla de goleadores de esta edición con ocho tantos, el partido frente a Inglaterra tendrá un significado especial.
Aunque ya disputó las semifinales de Brasil 2014 y Catar 2022, será la primera vez en su carrera que enfrente a Inglaterra, tanto en un Mundial como en cualquier otro partido oficial o amistoso con la selección absoluta.
Las semifinales de 2026 reúnen a cuatro selecciones históricas, siete títulos mundiales y a las cuatro mejores del ranking de la FIFA. Más allá del espectáculo futbolístico, el torneo ofrece una combinación de tradición, rivalidades históricas y figuras de talla mundial como Lionel Messi, Kylian Mbappé, Lamine Yamal, Harry Kane y Jude Bellingham.
Con semejante cartel, el Mundial entra en su recta decisiva con la promesa de escribir un nuevo capítulo para la historia del fútbol.