En una noche cargada de simbolismo y preguntas sobre su futuro, Sandy Alcántara demostró una vez más por qué su nombre sigue siendo uno de los más mencionados en los rumores de cambio de las Grandes Ligas. El as de los Marlins lanzó cinco entradas sin permitir carreras en la victoria por 5-0 sobre los Cardenales de San Luis, justo el equipo que lo firmó cuando era apenas un adolescente en Azua, República Dominicana.
La actuación de Alcántara en el Busch Stadium fue su segunda apertura consecutiva sin recibir anotaciones, sumando ahora 14 entradas en blanco desde el 18 de julio. Aunque su regreso de la cirugía Tommy John ha sido complicado —con un ERA de 6.66 antes del juego, el segundo peor entre lanzadores con al menos 100 entradas lanzadas—, el derecho de 29 años recordó su potencial como ganador del Cy Young.
“No tengo nada en mente ahora mismo”, comentó Alcántara después del juego. “Todos saben: mis compañeros, los entrenadores, yo mismo, mi familia, que quiero estar aquí. Pero si algo pasa esta noche o mañana, no sé cuándo. Solo tengo que controlar lo que puedo controlar”.
Su comentario llega en un momento clave: la fecha límite de cambios de las Grandes Ligas vence este jueves a las 6 p. m. (hora del Este), y Alcántara sigue siendo uno de los activos más valiosos y cotizados, pese a su año irregular.
En su salida del martes, necesitó 94 lanzamientos para trabajar cinco entradas, saliendo de aprietos en cada una de ellas. Permitió tres imparables, otorgó tres boletos y ponchó a cuatro bateadores. Fue una labor efectiva que dejó entrever destellos del dominio que lo llevó a conquistar el premio Cy Young en 2022.
El contrato de Alcántara también lo convierte en una pieza atractiva: tiene garantizados $17.3 millones para 2026 y una opción de club de $21 millones para 2027, con una cláusula de rescisión de $2 millones.
La posibilidad de que los Marlins decidan cambiarlo antes de la fecha límite dependerá de múltiples factores, pero lo cierto es que, emocional o no, Alcántara dejó claro su deseo: seguir vistiendo el uniforme de Miami.
“Simplemente estar ahí cada cinco días aquí en Miami o en otro lugar. No lo sé”, concluyó.
Mientras tanto, la incertidumbre se mantiene en el aire… y Alcántara sigue lanzando.