En una noche dominada por el pitcheo, el dominicano Cristopher Sánchez volvió a demostrar por qué es uno de los lanzadores más consistentes de las Grandes Ligas, aunque los Philadelphia Phillies terminaron cayendo 1-0 frente a los Cleveland Guardians en un electrizante duelo celebrado ante más de 38 mil aficionados en Filadelfia.
Sánchez trabajó ocho entradas impecables, permitió apenas cuatro imparables y ponchó a seis bateadores en una salida de alto nivel que redujo su efectividad a un extraordinario 1.62. El zurdo dominicano realizó 96 lanzamientos y extendió su racha sin permitir carreras a 37 entradas y dos tercios consecutivas, superando la marca de Cliff Lee y colocándose a solo tres episodios y un tercio del récord histórico de la franquicia impuesto por Grover Cleveland Alexander en 1911.
“Creo que nunca me había sentido así con mi mecánica y con mi cuerpo”, expresó Sánchez a través de un intérprete. “Me siento agradecido por lo que estoy viviendo ahora mismo”.
El quisqueyano también igualó una histórica cadena de cuatro aperturas consecutivas lanzando al menos siete innings sin permitir anotaciones, algo que únicamente había conseguido Alexander hace más de un siglo.
Sin embargo, la joya monticular de Sánchez fue opacada por otra actuación magistral. El derecho Gavin Williams dominó por completo a la ofensiva de Filadelfia durante ocho entradas en blanco y recetó 11 ponches, su mejor presentación de la temporada.
El partido permaneció empatado sin carreras hasta la novena entrada, cuando el emergente Kyle Manzardo castigó un lanzamiento del cerrador Jhoan Durán con un cuadrangular solitario que decidió el encuentro y extendió a siete la racha de victorias consecutivas de Cleveland.
“¡Qué juego tan hermoso!”, dijo el dirigente de Cleveland, Stephen Vogt. “Si te gusta el pitcheo, te habría encantado este partido. Sánchez estuvo especial y Gavin respondió inning por inning”.
La derrota resultó especialmente amarga para Filadelfia considerando la extraordinaria actuación de Sánchez, quien continúa consolidándose como uno de los principales candidatos al premio Cy Young de la Liga Nacional.
El encuentro apenas duró 2 horas y 5 minutos, en lo que terminó siendo uno de los duelos de lanzadores más memorables de la temporada.