La excampeona de UFC Ronda Rousey necesitó apenas 17 segundos para demostrar que su instinto competitivo sigue intacto. En su esperado regreso a las artes marciales mixtas, Rousey derrotó por sumisión a Gina Carano con su emblemática llave de brazo durante un evento celebrado en el Intuit Dome y transmitido en directo por Netflix.
El combate marcó el retorno de dos de las figuras más influyentes en la historia de las MMA femeninas. Rousey, de 39 años, volvía a la jaula tras una ausencia de nueve años y medio, mientras que Carano, de 44, disputaba su primera pelea en 17 años.
Desde el instante en que sonó la campana, Rousey salió decidida a terminar rápidamente el enfrentamiento. Derribó a Carano casi de inmediato y tomó posición para aplicar su famosa “armbar”, obligando a la árbitra a detener la pelea apenas transcurridos 17 segundos.
“De verdad no quería lastimarla. Por suerte fue simplemente un hermoso arte marcial”, expresó Rousey tras la victoria.
La estadounidense volvió a mostrar la fórmula que la convirtió en una superestrella mundial durante la década de 2010, etapa en la que ganó ocho combates en menos de un minuto y revolucionó las artes marciales mixtas femeninas. Cuando le preguntaron si pensó en prolongar un poco más el combate debido a la expectativa generada, respondió entre risas:
“Claro que no. Mi esposo y mis hijos me están viendo. No quiero hacerlos pasar por nada más de lo que tengo que hacer”.
A pesar del rápido desenlace, Carano mantuvo una actitud positiva y sonriente tras la pelea. Ambas peleadoras se abrazaron y compartieron palabras de respeto al finalizar el combate.
“Entrar aquí después de 17 años fue una victoria. Pelear contra una leyenda fue una victoria”, comentó Carano. “Me siento genial. Pero ella entrenó, tenía su plan de pelea. Siento mucho amor y respeto por ella”.
El duelo tuvo un fuerte componente simbólico para el deporte. Carano fue una de las primeras grandes figuras femeninas de las MMA y ayudó a popularizar la disciplina cuando aún luchaba por reconocimiento internacional. La propia Rousey ha reconocido en varias ocasiones que comenzó a interesarse en este deporte gracias al impacto y carisma de Carano.
Posteriormente, Rousey se convirtió en la primera campeona femenina de UFC y en una de las atletas más mediáticas del planeta, impulsando definitivamente el crecimiento de las peleas femeninas dentro de la organización.
Tras alejarse del deporte luego de derrotas consecutivas, Rousey dedicó su vida a la familia y a su granja en Riverside. Sin embargo, el año pasado comenzó a considerar seriamente un regreso, enfocándose de inmediato en una pelea contra Carano.
Por su parte, Carano explicó que aceptó el combate como parte de un proceso personal para superar diversos problemas de salud que enfrentó en los últimos años.
El evento también representó un paso importante para Netflix, que realizó su primera transmisión en vivo de artes marciales mixtas y continúa expandiendo su presencia en los deportes de combate.
Aunque Rousey reiteró que esta será su última pelea profesional, Carano aseguró que todavía no sabe cuál será el próximo capítulo de su carrera.