El exjugador de St. John’s podrá comenzar a entrenar con los Tigers luego de que un juez de Luisiana concediera una medida cautelar contra la NCAA.
RJ Luis Jr. dio un paso importante para regresar al baloncesto universitario. El exjugador de St. John’s recibió este lunes la autorización de un tribunal para comenzar a entrenar y, potencialmente, disputar partidos con LSU esta temporada, en medio de una disputa legal con la NCAA sobre su elegibilidad.
El juez Ronald R. Johnson, del Tribunal de Distrito de la Parroquia de East Baton Rouge, concedió a Luis una medida cautelar preliminar contra la NCAA después de una audiencia que se extendió durante cinco horas. Tras conocer el fallo, el jugador se abrazó con el entrenador de LSU, Will Wade, en una escena que reflejó el alivio de una batalla que todavía está lejos de terminar.
Luis, quien recientemente estuvo bajo contrato con los Utah Jazz y los Boston Celtics, nunca llegó a disputar un partido oficial en la NBA. Tampoco pudo jugar con el equipo afiliado de los Celtics en la G League debido a una lesión.
Precisamente, ese punto fue uno de los principales argumentos de sus abogados, Tony Clayton y Elliot Abrams. La defensa sostuvo que la NCAA ha permitido anteriormente que jugadores con experiencia profesional en ligas extranjeras regresen al baloncesto universitario mediante excepciones, por lo que Luis debería recibir un trato similar.
“Esto sienta precedente. Es monumental”, afirmó Clayton tras la decisión judicial.
El abogado explicó que el fallo permitirá a Luis incorporarse inmediatamente a los entrenamientos y tener la posibilidad de jugar mientras continúa el proceso legal.
La NCAA mantiene una postura diferente. Su abogada, Taylor Askew, argumentó que el caso de Luis no puede compararse con el de jugadores que participaron en programas de desarrollo profesional en el extranjero.
Según la NCAA, Luis tomó la decisión de abandonar la universidad en 2025 para intentar iniciar una carrera profesional en la NBA. Para la organización, esa decisión tiene consecuencias sobre su elegibilidad universitaria.
Askew también recordó el caso de Charles Bediako, exjugador de Alabama, quien obtuvo una orden judicial temporal que le permitió disputar cinco partidos la pasada temporada antes de que otro juez determinara finalmente que no era elegible.
“Las acciones tienen consecuencias. Las decisiones tienen resultados y no siempre son los correctos o los que uno quiere”, sostuvo Askew durante la audiencia.
Sin embargo, el juez Johnson consideró que la situación de Luis merecía una valoración distinta. En su decisión, señaló que, en realidad, Luis no llegó a jugar baloncesto profesional y que también debía tomarse en cuenta si recibió un asesoramiento adecuado cuando decidió abandonar la universidad.
Para LSU, la decisión representa una noticia significativa. Luis llega al programa con el cartel de un jugador que dejó huella durante su etapa en St. John’s y que intentó dar el salto al profesionalismo antes de regresar al ámbito universitario.
Ahora, podrá comenzar a entrenar con los Tigers mientras sus abogados continúan trabajando en el proceso contra la NCAA.
El calendario para resolver definitivamente la disputa todavía no está claro. Clayton reconoció que quedan numerosas interrogantes y que su equipo deberá avanzar en la fase de descubrimiento para obtener más información.
Por el momento, Luis tiene luz verde para volver a la cancha.
Después de tocar la puerta de la NBA, enfrentar una lesión y quedar atrapado en una disputa de elegibilidad, el jugador vuelve a tener una oportunidad en el baloncesto universitario. Y esta vez, el camino hacia LSU llega acompañado de una batalla legal que podría tener repercusiones mucho más allá de su propio caso.