El inicio de temporada 2026 no ha sido el esperado para Rafael Devers en su primera campaña completa con los San Francisco Giants. Sin embargo, el poderoso bateador dominicano mantiene la calma y confía en que su producción ofensiva volverá a su nivel habitual.
“No hay razón para estar frustrado”, aseguró Devers el pasado miércoles a través de un intérprete. “Es mi trabajo. Cada jugador de béisbol pasa por altibajos… confío en que eventualmente voy a salir de este bache”.
Tras su sorpresiva llegada a San Francisco en junio pasado, las expectativas eran altas para el antesalista de 29 años. No obstante, sus números en las primeras cinco semanas reflejan un rendimiento muy por debajo de su estándar: línea ofensiva de .211/.250/.298, apenas dos cuadrangulares y 10 carreras impulsadas en 120 apariciones al plato.
Las métricas avanzadas refuerzan ese bajón. Su fWAR de -0.7 lo coloca entre los peores bateadores calificados de las Grandes Ligas, mientras que su wRC+ de 52 evidencia una producción ofensiva muy limitada.
Más preocupante aún es la caída en la calidad del contacto. Su velocidad de salida promedio ha descendido del percentil 97 al 60, y su porcentaje de “barrels” se sitúa en 7.8%, lejos de los niveles élite que lo caracterizaban.
El dominicano tampoco ha logrado ajustarse a los lanzadores rivales. Está bateando apenas .143 ante pitcheos quebrados y .190 contra envíos de velocidad reducida. Incluso frente a rectas —lanzamiento que históricamente ha dominado— su slugging es de apenas .369.
Consciente de la situación, Devers ha enfocado su rutina en corregir detalles mecánicos en su swing.
“Necesito hacer un ajuste. Por eso he estado trabajando en la jaula todos los días, para adaptarme a cómo me están lanzando”, explicó. “No estoy tan preocupado… solo me preocupo cuando el equipo pierde”.
El cuerpo técnico respalda plenamente al jugador. Tanto el dirigente Tony Vitello como el coach de bateo Hunter Mense han expresado su confianza en que el tercera base encontrará pronto su ritmo.
Pese a las dificultades, Devers no duda de su capacidad para revertir el momento y volver a ser el eje ofensivo del equipo.
“Sé qué clase de jugador soy… voy a salir de esto”, afirmó con seguridad.
En San Francisco esperan que ese repunte llegue pronto y que los batazos del dominicano vuelvan a navegar las aguas del McCovey Cove, escenario habitual de sus mejores conexiones.