A pesar de haber firmado su temporada más exitosa en los últimos 25 años, los New York Knicks llegan al campamento de entrenamiento con más incógnitas que certezas. Con un nuevo entrenador al mando —el experimentado Mike Brown—, el equipo se prepara para afrontar una campaña llena de expectativas, pero también con decisiones clave por tomar. La más inmediata: definir al quinto titular.
La columna vertebral del equipo está clara. Jalen Brunson, Mikal Bridges, OG Anunoby y Karl-Anthony Towns son los cuatro nombres indiscutibles en la alineación. La duda gira en torno a quién ocupará el último puesto disponible: ¿Josh Hart o Mitchell Robinson?
Josh Hart ha demostrado ser un comodín valioso. Su energía, versatilidad y capacidad para hacer el trabajo sucio lo convirtieron en uno de los pilares silenciosos del equipo la temporada pasada. Hart lideró a los Knicks en rebotes entre los perimetrales y fue esencial en la transición ofensiva, aportando creación desde el rebote y lectura de juego. Sin embargo, su falta de amenaza ofensiva en estático permitió a los rivales ajustar sus defensas, con pívots rivales ignorándolo abiertamente para ayudar en la pintura.
Mitchell Robinson, por su parte, ofrece un perfil completamente distinto: un pívot clásico, dominante en el rebote ofensivo y un excelente protector del aro. Su presencia cambia esquemas defensivos y ofrece un ancla más tradicional en el centro de la pintura.
Durante los primeros 20 partidos de la temporada pasada, los Knicks —con Hart como titular— lideraron la NBA en eficiencia ofensiva. Sin embargo, el impacto inicial se diluyó. Las defensas rivales comenzaron a explotar la falta de tiro exterior de Hart, colapsando la pintura y dificultando la producción ofensiva de Towns. El resultado fue un descenso progresivo en la clasificación ofensiva y un quinteto titular que terminó siendo perjudicial en playoffs.
Según datos de NBA Stats, la unidad formada por Brunson, Bridges, Anunoby, Hart y Towns promedió -6.2 puntos por cada 100 posesiones en los 335 minutos que jugaron juntos durante la postemporada. La respuesta del entonces entrenador Tom Thibodeau fue tardía: recién en el tercer partido de las Finales del Este incluyó a Robinson en el quinteto inicial.
Mike Brown hereda un equipo con piezas de altísimo nivel, pero también con ajustes tácticos urgentes. Su historial sugiere que valorará la defensa y la estructura, lo que podría inclinar la balanza a favor de Robinson. Sin embargo, sacrificar la versatilidad y empuje de Hart no será una decisión sencilla.
Brown ya ha dejado entrever que el enfoque será experimental en la pretemporada. “Queremos encontrar el equilibrio adecuado desde el principio. El año pasado, los arranques lentos nos costaron partidos clave”, señaló recientemente en una rueda de prensa.
Mientras tanto, los Knicks no descartan seguir ajustando su plantilla. Según el periodista Ian Begley de SNY, la franquicia neoyorquina ha hecho una investigación exhaustiva sobre Malik Beasley y su situación legal, evaluando la posibilidad de incorporarlo, en caso de que su eventual suspensión no interfiera demasiado en la campaña.
La temporada 2025-26 arranca con ilusión, pero también con una decisión que podría marcar el techo competitivo de los Knicks. La elección entre Hart y Robinson no es solo táctica, es una declaración de identidad de un equipo que busca consolidarse como contendiente serio en el Este.
Mike Brown tiene la palabra.