La derrota de los Dodgers de Los Ángeles por 9-8 ante los Piratas de Pittsburgh dejó mucho más que un marcador ajustado. El partido terminó envuelto en controversia tras varias decisiones del árbitro del plato, el dominicano Félix Neón, que terminaron influyendo en un episodio clave con Shohei Ohtani como protagonista.
Shohei Ohtani, quien también subió al montículo en un momento crucial del juego, reconoció después del encuentro que la gestión del sistema de revisión pudo haber cambiado el rumbo de la noche.
Los Dodgers llevaban una ventaja cómoda de cinco carreras cuando Ohtani ingresó a lanzar en el séptimo episodio. Sin embargo, el panorama se complicó rápidamente: tras permitir dos corredores en base, el japonés se midió con Brandon Lowe en un turno que terminó siendo decisivo.
Con el conteo 3-0, dos lanzamientos de 98 millas por hora fueron cantados como bola por Neón, pese a pasar muy cerca de la zona de strike. La decisión generó molestia en el montículo, pero el receptor Dalton Rushing optó por no solicitar revisión, a pesar de contar con el sistema automatizado de desafíos.
La falta de apelación resultó costosa: en el siguiente pitcheo, Lowe conectó un doble de dos carreras que cambió por completo la dinámica del juego y desencadenó una remontada de cinco anotaciones de los locales, poniendo fin a la salida de Ohtani.
Tras el encuentro, el astro japonés fue claro al analizar la jugada: normalmente confía en el criterio de sus receptores para decidir cuándo desafiar una decisión arbitral, pero admitió que esta vez el contexto debió haber pesado más.
“En situaciones como esa, probablemente debí pedir la revisión”, reconoció Ohtani, consciente de que el momento marcó un punto de inflexión en el partido.
El dirigente Dave Roberts calificó el sistema de retos como “imperfecto”, aunque evitó profundizar en las decisiones puntuales.
Ni siquiera el jonrón de dos carreras que Ohtani conectó en la novena entrada logró revertir el daño ya hecho. La noche terminó con sabor amargo para los Dodgers, donde las decisiones arbitrales pesaron tanto como los batazos del rival.