Pogačar reina en Flandes y se acerca a la leyenda de Merckx.

Tadej Pogačar volvió a firmar una actuación monumental al conquistar en solitario su tercer Tour de Flandes, confirmando su dominio absoluto en el ciclismo actual y acercándose cada vez más a las grandes leyendas del deporte.

El esloveno se impuso con autoridad tras un intenso duelo sobre los adoquines belgas, dejando atrás a sus principales rivales en los tramos decisivos. Cruzó la meta con 34 segundos de ventaja sobre Mathieu van der Poel, mientras que Remco Evenepoel, en su debut en la prueba, completó el podio a 1 minuto y 11 segundos. Wout van Aert finalizó cuarto, a más de dos minutos.

Con esta victoria, Pogačar alcanza los 12 Monumentos en su carrera, superando a Roger de Vlaeminck y colocándose en solitario como el segundo ciclista más laureado en estas pruebas, solo por detrás del mítico Eddy Merckx, quien ostenta el récord con 19.

El triunfo en Flandes también refuerza un inicio de temporada impecable para el doble campeón del mundo, que suma tres carreras disputadas en 2026 y tres victorias: Strade Bianche, Milán-San Remo y ahora la clásica flamenca. Además, encadena cuatro Monumentos consecutivos, tras sus conquistas del año pasado en Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía.

La clave de su victoria estuvo en su habitual agresividad en los muros. Pogačar lanzó el ataque definitivo en la tercera y última ascensión al Viejo Kwaremont, a 18 kilómetros de la meta, donde fue descolgando uno a uno a sus rivales. Van der Poel resistió hasta el Paterberg, pero terminó cediendo en el tramo final llano hacia Oudenaarde.

Más allá del resultado, el esloveno dejó claro su ambición: el Grand Slam de los Monumentos en una misma temporada, una hazaña nunca antes lograda en la historia del ciclismo. Su próximo gran desafío será París-Roubaix, donde intentará seguir ampliando su dominio.

“Cuando estoy en la salida, siento la presión de ganar. Por ahora, todo está saliendo perfecto”, declaró Pogačar tras la carrera, en una jornada en la que incluso sus rivales no dudaron en rendirse ante su superioridad.

A este ritmo, el esloveno no solo está ganando carreras: está escribiendo historia.

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