Tadej Pogacar volvió a demostrar por qué es el gran favorito al título del Tour de Francia 2026. El esloveno firmó una exhibición en solitario este jueves durante la sexta etapa, conquistó la meta en Gavarnie-Gèdre y recuperó el maillot amarillo tras una ofensiva devastadora en el legendario Tourmalet.
El vigente campeón esperó el momento preciso para lanzar su ataque. Impulsado por el trabajo previo de su compañero mexicano Isaac del Toro, Pogacar aceleró en las primeras rampas de La Mongie, a poco más de cuatro kilómetros de la cima del puerto, y nadie pudo seguir su ritmo.
El gran perjudicado de la jornada fue el danés Jonas Vingegaard, su principal rival por el título. Aunque intentó mantener el contacto, fue cediendo terreno de forma progresiva y cruzó la meta 2 minutos y 38 segundos después del esloveno, una diferencia que cambia por completo el panorama de la clasificación general.
Detrás de ambos, un grupo de perseguidores llegó con casi tres minutos de retraso. Isaac del Toro completó una destacada actuación al quedarse con el tercer lugar de la etapa, imponiéndose en el sprint a corredores de primer nivel como Remco Evenepoel y el francés Paul Seixas. También integraban ese grupo Florian Lipowitz, Juan Ayuso, Lenny Martinez, Mattias Skjelmose y Sepp Kuss.
Al término de la etapa, Pogacar confesó que desde primera hora sintió que sería un día especial.
«Me desperté muy emocionado por esta etapa. Todo el equipo estaba muy motivado y sabíamos que teníamos que correr de forma agresiva, como si no tuviéramos nada que perder. Lo conseguimos y estoy muy orgulloso», expresó el esloveno.
La jornada también dejó un momento de tensión con la caída del noruego Torstein Træen, quien inició la etapa vestido de amarillo. El ciclista sufrió un accidente durante el descenso del Tourmalet al tocar la rueda de un compañero de equipo. Aunque pudo continuar en competencia, perdió varios minutos y con ello cualquier posibilidad de conservar el liderato.
Con este resultado, Pogacar amplió su ventaja al frente de la clasificación general. Ahora lidera con 2 minutos y 42 segundos sobre Vingegaard y 3 minutos y 27 segundos respecto a Isaac del Toro, quien se consolida entre los protagonistas de esta edición.
La victoria también tiene un significado histórico para el esloveno. Fue su triunfo número 23 de etapa en el Tour de Francia y el segundo en la presente edición, una cifra que le permite superar al francés André Darrigade y colocarse como el quinto corredor con más victorias parciales en la historia de la carrera.
La diferencia comenzó a construirse en la cima del Tourmalet, donde Pogacar ya coronó con medio minuto de ventaja sobre Vingegaard. A partir de ahí administró la carrera con una impecable bajada técnica hacia Luz-Saint-Sauveur y una sólida ascensión final hasta Gavarnie-Gèdre, ampliando aún más la distancia hasta cruzar la meta en solitario.
Tras la intensa batalla en los Pirineos, el Tour ofrecerá este viernes una jornada mucho más favorable para los velocistas. La séptima etapa, de 175 kilómetros entre Hagetmau y Burdeos, presenta un perfil prácticamente llano y apunta a resolverse en un sprint masivo, brindando un respiro a los aspirantes a la clasificación general antes de las próximas grandes montañas.