La temporada 2026-2027 se acerca con fuertes inversiones en jugadores y el recuerdo de una época en la que las dificultades económicas obligaron a las Estrellas Orientales a retirarse del torneo.
La temporada de béisbol otoño-invernal 2026-2027 abrirá sus cortinas el próximo 16 de octubre, pero antes de que se escuche el primer lanzamiento ya comienzan a aparecer algunas nubes en el horizonte de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (Lidom).
La principal preocupación gira alrededor de una pregunta que comienza a tomar fuerza entre los seguidores del campeonato: ¿podrán los equipos soportar la carga económica que representan los salarios que se están negociando en la agencia libre?
El caso que más llama la atención es el del lanzador Trevor Bauer, quien se incorporará a las Estrellas Orientales bajo un contrato que ha generado comentarios por su dimensión económica. Sin embargo, más allá de un nombre particular, el debate alcanza a toda la estructura financiera de los equipos.
En una liga donde los ingresos dependen en buena medida de la asistencia a los estadios, los patrocinios, los derechos comerciales y otros compromisos, mantener una nómina elevada durante toda una temporada representa un desafío considerable.
Como dice el refrán, una golondrina no hace verano, y el verdadero impacto económico no estará determinado únicamente por el salario de una figura, sino por el conjunto de compromisos que cada organización deberá asumir.
El tema incluso plantea interrogantes sobre el papel que podría desempeñar el Gobierno, a través de la inversión publicitaria y el respaldo a una actividad que forma parte importante de la tradición deportiva y cultural dominicana.
La historia de Lidom tiene un episodio que sirve como recordatorio de lo que puede ocurrir cuando las cuentas no cuadran.
El 3 de enero de 1957, durante el torneo denominado Reelección Presidente Trujillo, los Tigres del Licey dominaban la tabla con 25 victorias, seguidos por los Leones del Escogido, mientras las Águilas Cibaeñas ocupaban el tercer lugar y las Estrellas Orientales se encontraban en el sótano.
La situación deportiva del conjunto de San Pedro de Macorís comenzó a convertirse también en un problema económico. Ante las pocas posibilidades de avanzar a los playoffs y las pérdidas que estaba acumulando el equipo, las Estrellas decidieron retirarse del campeonato.
El presidente del Licey, ingeniero Manuel Alsina Puello, llegó a proponer el retiro del conjunto oriental, argumentando que la medida podía beneficiar al torneo y contribuir a mejorar su situación económica, con la autorización del presidente de la Liga, Jaime Vidal Velázquez.
Han pasado casi siete décadas, pero aquel episodio constituye un recordatorio de que la estabilidad económica siempre ha sido un componente fundamental para la supervivencia de los equipos.
El béisbol dominicano también está lleno de episodios que explican por qué este deporte despierta tanta pasión.
El 30 de octubre de 1963, Felipe Rojas Alou protagonizó una de las jugadas más espectaculares de la historia del béisbol dominicano, durante un partido entre los eternos rivales Tigres del Licey y Leones del Escogido, ante 14,377 fanáticos en el estadio Quisqueya.
Los Leones perdían por una carrera cuando “El Panqué de Haina” conectó un sencillo para igualar el marcador frente a los envíos de Bob “Mecedorita” Humphreys.
Pero Alou no se conformó con empatar el encuentro.
Acto seguido, se robó la segunda base, luego la tercera y finalmente el home, completando una espectacular vuelta al cuadro que puso a los Leones delante en un partido que terminaron ganando 7-3.
Robarse el plato requiere algo más que velocidad. Es una combinación de intuición, habilidad, atrevimiento y capacidad para leer cada movimiento del lanzador y del receptor. Y, sobre todo, exige estar dispuesto a jugarse el pellejo por una carrera.
Cuando se habla de jugadores capaces de robarse el home, resulta inevitable mencionar a Ty Cobb, conocido como “El Melocotón de Georgia”.
Cobb mantiene el récord de más robos del plato en las Grandes Ligas, con 54, además de haber conseguido ocho en una misma temporada, en 1912.
Entre 1907 y 1928 se robó el home en todas las temporadas, con excepción de 1925, para establecer una impresionante racha de 18 campañas consecutivas con al menos un robo del plato.
Otro especialista fue el panameño Rod Carew, quien consiguió 17 robos del home durante su carrera.
En una época en la que el béisbol se juega cada vez con mayor énfasis en los análisis estadísticos y la estrategia, aquellas jugadas siguen siendo una muestra de la mezcla de inteligencia, riesgo y habilidad que ha hecho especial a este deporte.
1986: Jovino Carvajal, nativo de La Romana, es firmado por los Yanquis de Nueva York por Fred Ferreira.
1988: Luis de los Santos, de los Reales de Kansas City, conecta su primer hit en las Grandes Ligas: un triple frente a Curt Young, de Oakland.
1992: Manny Alexander debuta con los Orioles de Baltimore y se va de 1-0 frente al lanzador Mike Fetter.
El béisbol dominicano sigue construyendo su historia entre grandes contratos, hazañas inolvidables y momentos que sobreviven al paso del tiempo. Y mientras una nueva temporada de Lidom se aproxima, la pelota volverá a estar en el terreno, pero también —y cada vez más— en las cuentas de los equipos.