Desde que tenía siete años, el karate dejó de ser un simple deporte para convertirse en el motor de la vida de Penélope Polanco. Lo que comenzó como una curiosidad infantil en el dojo “Los Cabezones”, en el sector Vietnam de Los Mina, terminó transformándose en una pasión que hoy define su presente y proyecta su futuro.
A sus 24 años, Penélope no solo se ha consolidado como atleta de alto rendimiento, sino también como una joven comprometida con sus estudios y con el deseo de abrir espacios para quienes, como muchos deportistas, sienten que no siempre son escuchados.
“Fue amor a primera vista”, asegura sobre su relación con el karate, disciplina que le ha permitido viajar, desarrollarse físicamente y alcanzar metas que antes parecían lejanas.
Gracias a su desempeño deportivo obtuvo una beca en la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), donde actualmente cursa la etapa final de la Licenciatura en Comunicación Social. Su inspiración dentro del periodismo es la reconocida comunicadora dominicana Alicia Ortega, a quien admira por su trabajo en el área investigativa.
“Desde pequeña veía los noticieros y me llamaban mucho la atención los reportajes. Quiero ser la voz de las personas que no son escuchadas”, expresa Penélope.
Su interés también se inclina hacia el periodismo deportivo, motivada por las experiencias que ha vivido como atleta. Sueña con crear una plataforma donde los deportistas puedan expresarse libremente y compartir sus realidades sin temor.
“Quiero que los atletas tengan un espacio para desahogarse y ser escuchados de una forma más transparente”, comenta.
El karate también le ha brindado estabilidad laboral. Actualmente trabaja como atleta asimilada en la Policía Nacional y además forma parte del Departamento de Edición de la Dirección General de Migración. Ambos empleos le permiten costear su preparación deportiva, mantener una alimentación adecuada y darse algunos gustos personales.
Fuera del tatami, Penélope disfruta compartir con familiares y amigos en actividades tranquilas como ir a la playa, pasar tiempo en piscinas o realizar parrilladas. Sin embargo, reconoce que debe mantener una estricta disciplina alimenticia debido a las exigencias de su categoría competitiva.
Hija de la estilista Adela Díaz y del ingeniero eléctrico Ramón Antonio Polanco, la atleta asegura sentirse orgullosa de sus raíces y del apoyo que recibe de su entorno cercano.
Ahora, su mirada está puesta en el mayor desafío de su carrera: los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. Competir en casa representa para ella una mezcla de orgullo, emoción y responsabilidad.
“Mi expectativa principal es entrar al tatami con seguridad y dar lo mejor de mí en cada combate”, afirma.
Aunque reconoce sentir nervios por representar al país frente a su familia, amigos y vecinos, considera que esa presión se convierte en motivación para seguir entrenando intensamente.
Penélope no oculta que su objetivo es subir al podio. Confía en el talento que posee, en el trabajo realizado y en el respaldo de su equipo técnico para alcanzar una medalla que coronaría años de esfuerzo y sacrificio.
Con disciplina, determinación y sueños claros, Penélope Polanco continúa demostrando que el karate no solo forma campeones en el deporte, sino también ciudadanos capaces de inspirar y transformar realidades.