En el competitivo mundo de las Grandes Ligas (MLB), pocos movimientos generan tanta actividad como el sistema de waivers. Y si hay un caso que ilustra ese proceso con intensidad reciente, es el del lanzador derecho Osvaldo Bidó, quien en apenas cinco meses ha pasado por ocho organizaciones, aunque solo ha visto acción con dos de ellas.
El relevista puertoplateño, nacido en 1995 en el municipio Los Hidalgos, se ha convertido en una pieza recurrente en el mercado de reclamaciones. Desde el pasado diciembre, ha sido tomado en siete ocasiones desde la lista de waivers, reflejando el constante interés de múltiples equipos, aunque ese interés ha tendido a desvanecerse rápidamente.
El 5 de diciembre pasado, los Bravos lo reclamaron desde los Atléticos. Sin embargo, menos de diez días después lo colocaron en waivers nuevamente. El 19 de diciembre, los Rays lo reclamaron, pero también lo pusieron en disponibilidad poco después.
El 16 de enero fue adquirido por los Marlins; el 27 del mismo mes pasó a los Angelinos; el 5 de febrero lo reclamaron los Yankees. Posteriormente, el 24 de marzo regresó a la organización de los Bravos, que lo incorporaron a su nómina para el inicio de la temporada regular.
No obstante, el 18 de abril volvió a ser colocado en waivers y fue reclamado por los White Sox, su más reciente organización en esta secuencia. Finalmente, aceptó la asignación a ligas menores y actualmente forma parte de la sucursal Triple-A, los Charlotte Knights.
Bidó firmó en 2018 con los Piratas por un bono de 20 mil dólares. Pasó siete temporadas en su sistema de ligas menores antes de debutar en las Grandes Ligas en 2023, a los 27 años.
Su repertorio incluye cinco lanzamientos: recta de cuatro costuras, slider, sinker, sweeper y cambio de velocidad. Su recta, que se mueve entre 89 y 95 millas por hora y promedia 2,386 revoluciones, ha sido su principal arma. Esta temporada ha logrado limitar a los bateadores rivales a un promedio de .158 con ese envío.
En la actual campaña ha lanzado 18 2/3 entradas entre Atlanta y Chicago, permitiendo 13 carreras limpias para una efectividad de 6.27, con 15 hits, 10 boletos y 11 ponches. En 2025, con los Atléticos, registró una efectividad de 5.87 en 79 2/3 entradas como relevista.
En su carrera en Grandes Ligas acumula 212 1/3 entradas con efectividad de 5.17. Es un lanzador que tiende a permitir elevados, con control aceptable, aunque con una tasa de ponches por debajo del promedio de la liga.
El sistema de waivers responde a diversas estrategias de gestión:
Ahorro salarial: Si un jugador es reclamado, el equipo original queda liberado del pago restante de su contrato.
Gestión del roster de 40: El espacio en la plantilla es limitado y valioso. A veces los equipos prefieren arriesgarse a perder a un jugador para habilitar lugar a un prospecto o refuerzo.
Limpieza de nómina: En etapas avanzadas de la temporada, equipos sin opciones de clasificación pueden colocar veteranos en waivers para reducir gastos y permitirles la posibilidad de unirse a conjuntos contendientes antes de la fecha límite de elegibilidad para postemporada.
Si un jugador no es reclamado por ninguna organización, el equipo puede enviarlo a ligas menores o liberarlo definitivamente.
La historia reciente de Osvaldo Bidó evidencia la volatilidad del sistema y cómo los equipos buscan constantemente ajustar sus plantillas. Su perfil técnico continúa generando evaluaciones, pero su permanencia en cada organización ha sido breve en esta etapa.
En un entorno donde cada puesto del roster cuenta, Bidó representa tanto la oportunidad como el riesgo inherente al proceso de waivers en el béisbol profesional.