Oneil Cruz desata su poder con el batazo más largo del juego… pero los ponches siguen siendo su gran reto.

El dominicano Oneil Cruz volvió a demostrar por qué es uno de los bateadores más electrizantes de las Grandes Ligas. Sin embargo, mientras sus jonrones siguen viajando distancias descomunales, una pregunta persiste: ¿podrá reducir sus ponches?

En la victoria 8-3 de los Pittsburgh Pirates sobre los Cincinnati Reds, Cruz firmó el tercer juego de dos cuadrangulares de su carrera, incluyendo un impresionante batazo de 444 pies, el más largo del encuentro.

Ese primer estacazo llegó en la cuarta entrada ante el zurdo Brandon Williamson, y no fue un jonrón cualquiera: fue un misil que pareció perderse en la estratosfera. Más tarde, castigó al relevista Pierce Johnson con otro batazo de 404 pies, productor de dos carreras.

La escena en el dugout lo decía todo: Cruz celebraba con una sonrisa amplia, consciente de que sus dos primeros jonrones de la temporada fueron determinantes para que Pittsburgh mejorara su récord a 2-3.

Pero más allá del espectáculo, el primer cuadrangular tuvo un significado especial. Cruz ha tenido históricamente dificultades ante lanzadores zurdos, contra quienes apenas batea para .193 con un OPS de .578. Superar a Williamson representó, en ese sentido, una pequeña victoria personal.

Poder élite, contacto en duda

Si algo no está en discusión es el talento bruto de Cruz. Su capacidad para generar velocidades de salida élite lo ha convertido en una referencia en la MLB durante las últimas temporadas. Cada contacto sólido suyo tiene potencial de convertirse en un batazo histórico.

No obstante, ese mismo swing poderoso trae consigo un costo elevado.

Su tasa de ponches del 32% lo ubica entre los bateadores más vulnerables de la liga. En términos simples, se poncha aproximadamente tres veces cada diez turnos. Para ponerlo en contexto, el promedio de la MLB ronda entre el 20% y 22%, y cualquier cifra por encima del 27% ya enciende las alarmas.

El problema no se limita solo al contacto. Cruz también persigue lanzamientos fuera de la zona en un 28.2% de las ocasiones, lo que evidencia fallas en su selección de pitcheos.

En lo que va de campaña, esos números ya comienzan a reflejarse: en apenas 19 turnos oficiales, se ha ponchado nueve veces.

A pesar de las dudas, Cruz ha demostrado que puede cambiar un juego con un solo swing… o dos.

  • 23 de mayo de 2025 vs. Milwaukee
    442 pies ante Freddy Peralta
    426 pies ante Abner Uribe
  • 29 de junio de 2025 vs. Mets
    398 pies ante Frankie Montas
    366 pies ante Dedniel Núñez
  • 31 de marzo de 2026 vs. Cincinnati
    444 pies ante Williamson
    404 pies ante Johnson

Cada uno de esos partidos reafirma lo mismo: Cruz es capaz de dominar un juego a base de poder puro.

El desafío ahora es claro. Si logra mejorar su disciplina en el plato y reducir su tasa de ponches, Cruz podría dar el salto definitivo de jugador espectacular a superestrella consistente.

Porque el poder ya lo tiene —y de sobra—. La pregunta es si podrá hacer los ajustes necesarios para que ese poder no venga acompañado de tantas oportunidades desperdiciadas.

En un jugador con su talento, la diferencia entre ser una atracción y convertirse en una leyenda podría estar, simplemente, en hacer más contacto.

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