El Ministerio de la Vivienda y Edificaciones ha sorprendido gratamente al ritmo que mantiene en la entrega de las obras destinadas a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. A este paso, es prácticamente seguro que todas las instalaciones estarán listas al menos entre ocho y nueve meses antes de la inauguración oficial, prevista para el 24 de julio del próximo año.
Históricamente, nuestra experiencia nacional nos ha convertido en “especialistas” en posponer y retrasar las fechas de terminación de grandes proyectos. Sin embargo, esta entrega anticipada rompe con ese patrón de irresponsabilidad y demuestra que, cuando se quiere, se puede. No obstante, esta buena noticia debe ir acompañada de un seguimiento riguroso y constante.
Resulta fundamental que las entidades encargadas de la supervisión y mantenimiento de estas obras estén claras, identificadas y plenamente responsables. Muchas instalaciones, de cualquier índole, terminan deteriorándose rápidamente cuando no reciben el mantenimiento adecuado, y en este caso, no podemos permitirnos ese “lujo”.
Por lo tanto, cada obra entregada debe pasar inmediatamente a un organismo competente que garantice un mantenimiento riguroso y continuo, protegiendo así la multimillonaria inversión destinada a remozar estas infraestructuras deportivas. Solo de esta manera se asegurará que las instalaciones se mantengan en óptimas condiciones hasta el momento de la justa deportiva y para el disfrute de generaciones futuras.
En otro ámbito deportivo, aunque distinto, la lucha contra las apuestas ilegales sigue siendo un desafío para las organizaciones deportivas. En los últimos 18 meses, la NBA ha logrado identificar a varios jugadores implicados en estas prácticas. Entre ellos se encuentran Malik Beasley, de los Detroit Pistons; Jontay Porter, exjugador de los Toronto Raptors; y Terry Rozier, base del Miami Heat. Los tres enfrentan graves problemas legales y disciplinarios por su participación en actividades relacionadas con apuestas deportivas.
Este tipo de investigaciones pone en evidencia la necesidad de mantener vigilancia constante y aplicar medidas severas para preservar la integridad del deporte, tanto a nivel local como internacional.