Tommy John

Muere Tommy John, el hombre cuyo nombre quedó ligado para siempre a una cirugía que cambió el béisbol.

El legendario lanzador ganó 288 partidos en 26 temporadas y fue el primer pitcher en regresar con éxito a las Grandes Ligas después de una reconstrucción del ligamento colateral cubital. Tenía 83 años.

Tommy John, el lanzador que desafió lo que parecía ser el final de una carrera deportiva y terminó dando nombre a una de las cirugías más importantes en la historia del béisbol, murió la noche del sábado en su casa de Bradenton, Florida. Tenía 83 años.

La noticia fue confirmada el domingo por su agente, Mike Maguire, quien informó que John se encontraba bajo cuidados de hospicio.

Su partida deja mucho más que los números de una extensa carrera de 26 temporadas en las Grandes Ligas. Deja también un legado que trascendió el terreno de juego y que cambió para siempre el futuro de miles de lanzadores.

John terminó su carrera con récord de 288-231, efectividad de 3.34 y 2,245 ponches. Fue seleccionado cuatro veces al Juego de Estrellas y lanzó para Cleveland, los Medias Blancas de Chicago, los Dodgers de Los Ángeles, los Yankees de Nueva York, los Angelinos de California y los Atléticos de Oakland.

Pero su historia quedó marcada para siempre en 1974.

John tenía 31 años y atravesaba una de las mejores temporadas de su carrera con los Dodgers cuando sufrió una rotura del ligamento colateral cubital (LCU) de su brazo izquierdo.

En aquella época, una lesión de esa naturaleza prácticamente significaba el final para un lanzador de Grandes Ligas.

Sin embargo, el médico de los Dodgers, el doctor Frank Jobe, propuso una alternativa que parecía casi imposible: reemplazar el ligamento dañado por un tendón tomado del antebrazo derecho de John.

Jobe estimó inicialmente las posibilidades de éxito en apenas una entre 100.

El 25 de septiembre de 1974, durante una cirugía de cuatro horas, Jobe perforó los huesos del húmero y el cúbito del brazo izquierdo de John y colocó el tendón siguiendo un patrón en forma de ocho.

El procedimiento no era completamente nuevo, pero hasta entonces se había utilizado principalmente para lesiones en muñecas y manos. John se convirtió en el primer lanzador en someterse a esta reconstrucción en el codo.

El resultado cambió la historia.

La recuperación fue larga y complicada. El brazo de John permaneció enyesado durante cuatro meses y, debido a daños en el nervio cubital, llegó a tener la mano izquierda encogida y sin sensibilidad en varios dedos.

Jobe tuvo que realizar una segunda intervención para redirigir el nervio.

John, sin embargo, no se rindió.

Recuperó el movimiento completo del brazo para los entrenamientos de primavera de 1975 y pasó aquella temporada concentrado en sanar y recuperar la fuerza.

En 1976 volvió a lanzar con los Dodgers. Se convirtió en el primer pitcher en abrir un juego de Grandes Ligas después de una reconstrucción del LCU.

Aquello que parecía una apuesta desesperada terminó convirtiéndose en una revolución.

En 1977, John ganó 20 partidos por primera vez en su carrera y terminó segundo en la votación por el premio Cy Young de la Liga Nacional, detrás de Steve Carlton.

Y todavía le quedaba mucho béisbol por delante.

Una de las estadísticas más sorprendentes de su carrera refleja precisamente la magnitud de su regreso: John ganó 124 partidos antes de la cirugía y 164 después.

Terminó disputando 26 temporadas en las Grandes Ligas, desde su debut el 6 de septiembre de 1963 hasta 1989. Su última aparición llegó pocos días después de cumplir 46 años.

Fue abridor del Día Inaugural tanto con los Medias Blancas en 1966 como con los Yankees en 1989.

Su longevidad fue extraordinaria, aunque nunca logró entrar al Salón de la Fama. Estuvo en la boleta entre 1995 y 2009, pero su máximo porcentaje de votos fue de 31.7%, lejos del 75% necesario para ser elegido.

Aun así, su impacto en el béisbol difícilmente puede medirse solamente con estadísticas.

Con el paso de los años, la reconstrucción del ligamento colateral cubital pasó a ser conocida mundialmente como cirugía Tommy John.

Más de 2,600 jugadores de Grandes Ligas se han sometido al procedimiento, además de miles de atletas aficionados.

Entre quienes han pasado por esta cirugía figuran grandes estrellas como Shohei Ohtani, Justin Verlander y Bryce Harper.

El médico de los Dodgers, Neal ElAttrache, resumió en 2024 la dimensión de su impacto al considerar la cirugía Tommy John como uno de los procedimientos reconstructivos de mayor valor en el deporte.

Paradójicamente, John nunca estuvo completamente cómodo con que su nombre quedara asociado a una cirugía, especialmente cuando comenzó a utilizarse cada vez más en atletas jóvenes.

“Me enferma que mi nombre esté ligado a una cirugía que ocurre en niños más que en profesionales”, escribió en 2018.

Los Yankees publicaron el 8 de agosto un mensaje escrito por John en el que se despedía de sus amigos, aficionados y de todas las personas que lo acompañaron durante su carrera.

“Nunca los olvidaré”, escribió.

Aquellas palabras adquirieron un significado especial apenas unos días después.

Nacido como Thomas Edward John Jr. el 22 de mayo de 1943 en Terre Haute, Indiana, fue un destacado atleta escolar tanto en béisbol como en baloncesto. Aunque recibió una oferta para jugar baloncesto en la Universidad de Kentucky, decidió apostar por el béisbol y firmó con Cleveland.

Su historia también tuvo capítulos lejos del montículo. Después de retirarse, trabajó como comentarista para los Mellizos de Minnesota y los Yankees durante la década de 1990 y posteriormente dirigió a los Bridgeport Bluefish entre 2007 y 2009.

En 2022 donó al Smithsonian el yeso original que utilizó después de su histórica cirugía. El recuerdo llevaba las firmas de compañeros de los Dodgers de 1974, del propio Frank Jobe y del legendario narrador Vin Scully.

Más de cinco décadas después de aquella operación que parecía destinada al fracaso, el nombre de Tommy John forma parte del lenguaje cotidiano del béisbol.

Su carrera terminó hace 37 años, pero su legado continúa cada vez que un lanzador vuelve al montículo después de una lesión que alguna vez parecía definitiva.

Tommy John no solamente regresó al béisbol.

Ayudó a cambiarlo para siempre.

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