Gaza. El corredor palestino Allam Abdullah al Amour falleció este miércoles tras recibir un disparo en el pecho mientras intentaba conseguir comida en un punto de distribución de la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), en la ciudad de Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza.
La muerte del atleta fue confirmada por una fuente del Ministerio de Sanidad gazatí a la agencia EFE. Al Amour intentaba acceder al punto SDS3, uno de los cuatro operados por la GHF, organización estadounidense encargada por Israel desde finales de mayo para repartir alimentos en la Franja. Su sistema ha sido objeto de fuertes críticas por parte de organizaciones internacionales y humanitarias.
De acuerdo con Zaher al Waheidi, responsable del recuento de fallecidos del ministerio, los centros de distribución, ubicados en zonas militarizadas, se han convertido en puntos de alto riesgo. Las fuerzas israelíes abren fuego contra los civiles cuando los consideran una amenaza. Según cifras del Ministerio de Sanidad, más de 2.000 personas han muerto en estos lugares desde el inicio de las operaciones.
Los métodos de reparto de la GHF han sido calificados como inhumanos: solo existen cuatro puntos (tres en el sur y uno en el centro), ignorando a más de un millón de personas atrapadas en el norte. Además, la ayuda se entrega en espacios abiertos, sin orden, en horarios aleatorios, lo que provoca enfrentamientos entre los habitantes desesperados. «Solo los más fuertes y atrevidos logran hacerse con algo de comida», denuncian varias ONG.
La muerte de Al Amour no es un caso aislado. El pasado 19 de agosto, el baloncestista palestino Mohammed Shaalan, de 39 años, murió también en Jan Yunis mientras buscaba comida para sus seis hijos. Semanas antes, Suleiman al-Obeid, exjugador de la selección nacional y conocido como “el Pelé palestino”, perdió la vida en circunstancias similares.
La Asociación Palestina de Medios Deportivos estima que más de 660 atletas han fallecido desde el inicio de la guerra, el 7 de octubre de 2023, ya sea por bombardeos o por intentar conseguir ayuda en condiciones extremas.
La situación en Gaza ha sido calificada oficialmente como hambruna por la Clasificación Integrada de Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF), que alertó de un alarmante aumento de la desnutrición infantil.
Desde octubre de 2023, los ataques israelíes en la Franja han provocado la muerte de más de 62.800 personas y dejado más de 158.000 heridos, según el Ministerio de Sanidad de Gaza. Organizaciones de derechos humanos, así como países como Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), han calificado la ofensiva como un posible genocidio.
En medio de este escenario devastador, miles de familias palestinas siguen arriesgando sus vidas a diario para conseguir un paquete de comida, mientras la comunidad internacional continúa dividida ante una de las crisis humanitarias más graves del siglo XXI.