Con siete pies y dos pulgadas de estatura, Moisés Ortiz impone respeto apenas entra a una cancha. En un país donde un joven con semejante físico suele ser encaminado automáticamente hacia el béisbol o el baloncesto, el gigante de Peravia decidió romper el molde y apostar por el voleibol.
El banilejo, quien actualmente forma parte del equipo de la Universidad de Park en la NCAA, sueña ahora con dar el gran salto a la selección nacional de mayores y representar a la República Dominicana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026.
Nacido en una provincia reconocida por producir peloteros, Ortiz escuchó desde niño las mismas predicciones que suelen acompañar a cualquier atleta de gran tamaño.
“Muchos pensaban que sería pitcher o que terminaría jugando baloncesto, pero nunca me identifiqué con esos deportes”, confesó en entrevista con Listín Diario.
Su historia con el voleibol comenzó gracias a la influencia de su madre, Lourdes Valdez, exjugadora destacada en la década de los 2000. Inspirado por ese legado familiar, el joven encontró en la red su verdadera pasión.
“Mi madre fue una gran jugadora y yo quería seguir ese camino”, expresó.
Aunque el interés estuvo presente desde temprano, su primer contacto real con el deporte llegó luego de terminar la secundaria, cuando una amiga cercana de su madre, Evelin García, lo invitó a participar en una práctica informal.
Aquella experiencia cambió su vida.
“Me enamoré desde la primera vez que toqué el balón. Cuando llegué al pabellón, todos se quedaron mirándome por mi tamaño, pero cuando hice mi primer saque entendieron que había talento para desarrollar”, recordó entre risas.
Su combinación de altura, alcance y condiciones atléticas rápidamente llamó la atención de entrenadores y dirigentes. Con el respaldo de la Federación Dominicana de Voleibol y el programa CRESO, Ortiz obtuvo una beca para estudiar y continuar su desarrollo deportivo en Estados Unidos.
Más allá de las ventajas deportivas, Ortiz reconoce que medir más de siete pies también representa enormes retos en su vida cotidiana.
Desde utilizar transporte público hasta encontrar ropa o viajar en aviones comerciales, cada actividad requiere planificación.
“La gente no imagina lo difícil que puede ser vivir con este tamaño. Muchas veces tengo que pagar dos asientos en el transporte público y en los aviones casi siempre necesito asientos especiales”, explicó.
Los corredores entre Baní y Santo Domingo, el Metro y hasta trasladarse en motocicletas forman parte de los desafíos diarios que enfrenta el joven atleta.
Actualmente, Moisés Ortiz se prepara para uno de los momentos más importantes de su carrera: integrarse a la selección nacional de mayores con miras a los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Mientras varios integrantes del equipo realizan una base de entrenamiento en Colombia, el central sigue el mismo régimen de preparación y trabaja enfocado en ganarse un puesto dentro del conjunto nacional.
“Ahora entiendo lo que significa sentir presión. Estoy emocionado de representar al país y que mi familia pueda verme jugar”, afirmó.
La selección dominicana masculina viene de conquistar la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador 2023, y las expectativas para Santo Domingo 2026 son elevadas.
Con jugadores de experiencia y la posible incorporación de una figura tan imponente como Moisés Ortiz, el voleibol dominicano suma una nueva esperanza en su objetivo de mantenerse entre los mejores de la región.