CLEVELAND — La hazaña estuvo a punto de concretarse, pero el destino tenía otros planes. El zurdo novato Parker Messick se quedó a las puertas de un juego sin hits ni carreras, mientras los Guardianes de Cleveland derrotaron 4-2 a los Orioles de Baltimore la noche del jueves.
En su undécima apertura en las Grandes Ligas, Messick (3-0) firmó una actuación dominante al retirar a prácticamente toda la alineación rival durante ocho entradas. Con apenas dos bases por bolas permitidas y nueve ponches —igualando su mejor marca personal—, el joven de 25 años enfrentó a un solo bateador más del mínimo antes de entrar a la novena entrada con la historia en juego.
Sin embargo, el sueño se desvaneció rápidamente. Leody Taveras abrió el noveno episodio con un rodado que apenas superó el alcance del segunda base Juan Brito, convirtiéndose en el primer hit del partido. Acto seguido, Blaze Alexander conectó un sencillo al jardín central, lo que puso fin a la labor de Messick, quien abandonó el montículo entre una merecida ovación de pie de los 14,748 aficionados presentes.
El drama continuó cuando Baltimore llenó las bases ante el cerrador Cade Smith. Un elevado de sacrificio de Gunnar Henderson remolcó la primera carrera, y un doble de Pete Alonso acercó aún más a los Orioles. Pero Smith logró recomponerse, retirando a los dos últimos bateadores para asegurar su cuarto salvamento de la temporada.
A la ofensiva, Cleveland contó con el poder oportuno de José Ramírez, quien conectó su tercer cuadrangular en los últimos cuatro juegos con un batazo en el primer lanzamiento del abridor Shane Baz, dándole ventaja temprana a su equipo. Steven Kwan amplió la diferencia con un sencillo productor en la quinta entrada, mientras que George Valera sumó otra carrera en la sexta.
Messick terminó permitiendo dos carreras en poco más de ocho entradas, en lo que fue la salida más larga de su joven carrera. Realizó 112 lanzamientos, 78 de ellos en la zona de strike, consolidando una actuación que, aunque incompleta en términos históricos, dejó claro su enorme potencial.
El último juego sin hits en las Grandes Ligas se remonta al 4 de septiembre de 2024, cuando Shota Imanaga y dos relevistas se combinaron para lograr la hazaña. En el caso de Cleveland, la sequía es aún más prolongada: su último no-hitter fue el juego perfecto de Len Barker en 1981.
Aunque la historia no se escribió por completo, la noche dejó una certeza: Parker Messick tiene las herramientas para intentarlo nuevamente… y quizá, la próxima vez, terminar la obra.