España volvió a instalarse entre las ocho mejores selecciones del mundo. Un gol de Mikel Merino en los segundos finales del tiempo añadido dio a La Roja una agónica victoria por 1-0 sobre Portugal y selló su clasificación a los cuartos de final del Mundial, una instancia que no alcanzaba desde la conquista del título en Sudáfrica 2010.
Cuando el encuentro parecía destinado a la prórroga, Merino apareció en el momento decisivo. Tras recibir una falta, el mediocampista reaccionó con rapidez mientras varios jugadores portugueses reclamaban al árbitro. Recuperó el balón, inició la jugada y, luego de una precisa asistencia de Ferran Torres, sacó un potente remate que superó al guardameta Diogo Costa para desatar la celebración española.
El tanto no solo aseguró el pase de España a la siguiente ronda, sino que también puso punto final al recorrido de Portugal y al último Mundial de Cristiano Ronaldo, máximo goleador en la historia de las selecciones nacionales.
Cristiano buscaba conducir a Portugal a unos segundos cuartos de final consecutivos, un logro que habría sido histórico para su país. Sin embargo, la resistencia española terminó por frustrar ese objetivo y marcó el cierre de una de las carreras más brillantes que ha visto el fútbol en la máxima cita internacional.
Con esta victoria, España mantiene vivo el sueño de conquistar un segundo título mundial y ahora espera al ganador del duelo entre Estados Unidos y Bélgica, al que enfrentará el próximo viernes en Los Ángeles por un lugar en las semifinales.