El memorando de entendimiento (MOU), de carácter no vinculante, contempla una inversión pública de 967 millones de dólares destinados al proyecto del nuevo estadio. Las autoridades locales deberán votar la próxima semana para aprobar o rechazar el acuerdo en reuniones separadas del condado y la ciudad.
En un comunicado conjunto, las partes involucradas aseguraron que el proyecto busca garantizar “un hogar para siempre” para la franquicia, además de revitalizar el campus Dale Mabry del Hillsborough College y crear un nuevo vecindario de uso mixto financiado de manera privada.
La futura sede estaría ubicada junto a las instalaciones de entrenamiento de primavera de los New York Yankees y frente al Raymond James Stadium, hogar de los Tampa Bay Buccaneers.
La organización informó que espera completar la construcción del estadio en un plazo aproximado de tres años. Mientras tanto, los Rays regresaron esta temporada al Tropicana Field para disputar sus partidos como locales.
Este nuevo plan surge después del fracaso de una propuesta anterior de reurbanización valorada en 1,300 millones de dólares para construir un estadio adyacente al Tropicana Field, proyecto que colapsó el año pasado y generó incertidumbre sobre el futuro de la franquicia.
La situación cambió en septiembre pasado, cuando el equipo fue adquirido por un grupo de inversionistas liderado por Patrick Zalupski, quienes ahora impulsan esta nueva iniciativa con la intención de asegurar la permanencia del club en el área de Tampa Bay.