En New York Mets ya se respira tensión. Aún no termina abril y la franquicia de Queens, dueña de una de las nóminas más altas de las Grandes Ligas, enfrenta una realidad incómoda: el temor de quedar fuera de los playoffs vuelve a asomarse demasiado pronto en la temporada.
La situación ha encendido las alarmas. Con una racha de 11 derrotas consecutivas —la quinta más larga en los 64 años de historia del club—, el equipo ha caído desde los primeros puestos hasta el sótano de la División Este, dejando un récord de 7-15 y una preocupante diferencia de carreras de 60-18 durante ese tramo, incluyendo tres blanqueadas.
El antecedente no invita al optimismo. En las 12 ocasiones en que los Mets han alcanzado al menos 10 derrotas seguidas, nunca lograron clasificarse a la postemporada. Solo un equipo en la era del comodín, los Los Angeles Dodgers de 2017, logró revertir una racha similar para llegar a octubre.
En medio de este panorama, todas las miradas apuntan a un nombre: Juan Soto.
El jardinero dominicano, el fichaje más caro en la historia de la franquicia, se perfila como la gran esperanza para detener la caída. Soto se encuentra en la lista de lesionados desde el 6 de abril debido a una distensión en la pantorrilla derecha, pero su regreso podría concretarse esta misma semana durante la serie en casa ante los Minnesota Twins.
El mánager Carlos Mendoza aseguró que el jugador “sigue en buen camino”, aunque evitó dar una fecha exacta para su reincorporación. Por ahora, Soto ha avanzado en su recuperación con prácticas de bateo y se espera que aumente la intensidad de su trabajo físico, incluyendo desplazamientos laterales y ejercicios de arranque y frenado.
Antes de la lesión, Soto mostraba señales alentadoras con una línea ofensiva de .355/.412/.516, acompañada de un jonrón y dos dobles, un inicio sólido para un bateador que históricamente tarda en entrar en ritmo durante los primeros meses.
Dentro del clubhouse, su impacto es incuestionable. El campocorto Francisco Lindor no dudó en subrayar su importancia:
“Soto es irremplazable. Tenerlo de vuelta nos va a ayudar muchísimo”, afirmó. “Probablemente será uno de los dos o tres mejores bateadores de la liga”.
Sin embargo, el propio Lindor también lanzó un mensaje de responsabilidad colectiva: el regreso de Soto no será una solución mágica. “Sería injusto echarle toda la responsabilidad. Como equipo, tenemos que unirnos y ejecutar mejor”, agregó.
Mientras tanto, en Queens se vive una carrera contra el tiempo. La temporada apenas comienza, pero la urgencia ya es total. Los Mets necesitan más que el regreso de su estrella: necesitan reencontrarse como equipo antes de que la temporada se les escape de las manos.
