Las Grandes Ligas de Béisbol (Major League Baseball) están registrando un leve aumento en la duración promedio de sus partidos durante el inicio de la temporada, pese a las reglas recientes que habían logrado acelerar el juego en los últimos años.
Según datos de baseball-reference.com, los encuentros de nueve entradas están promediando aproximadamente 2 horas y 42 minutos hasta este punto de la campaña, lo que representa un incremento respecto a las 2:38 de la temporada pasada y las 2:36 de 2024.
Uno de los factores más comentados es la implementación del sistema automático de bolas y strikes (ABS), conocido popularmente como “árbitros robot”. Aunque cada revisión del sistema suele durar menos de 15 segundos, su impacto acumulado puede ser significativo cuando se producen varias revisiones en un mismo partido.
Este “juego dentro del juego” ha generado momentos de tensión, decisiones ajustadas y nuevas dinámicas estratégicas, pero también pequeñas interrupciones que, sumadas, contribuyen al aumento del tiempo total de juego.
En contraste, la MLB había logrado un gran avance en la reducción del tiempo de los partidos gracias al reloj de lanzamiento, introducido en 2023. Este cambio recortó en promedio unos 25 minutos por juego, reduciendo considerablemente los encuentros respecto a temporadas anteriores.
De hecho, en 2021 —antes de estas reformas— un partido de nueve entradas duraba en promedio 3 horas y 10 minutos, un récord histórico.
Aunque el ABS parece estar añadiendo pequeñas demoras, el consenso es que el sistema no ha revertido el progreso general en la velocidad del juego. Los partidos siguen siendo notablemente más cortos que en la era previa al reloj de lanzamiento.
La MLB continúa ajustando su conjunto de reglas modernas en busca de un equilibrio: mantener la precisión y la justicia en las decisiones arbitrales sin sacrificar la fluidez del espectáculo.