Los equipos comenzaron a desarrollar un nuevo instinto en la primera temporada del Sistema Automatizado de Bola-Strike: saber cuándo desafiar una decisión. Los receptores fueron los que mejor aprovecharon la herramienta.
NUEVA YORK.— La primera temporada del Sistema Automatizado de Bola-Strike (ABS) dejó una nueva realidad en las Grandes Ligas: los equipos no solo tuvieron que aprender a interpretar la zona de strike, sino también a decidir en cuestión de segundos cuándo valía la pena desafiar una sentencia arbitral.
En total, se presentaron 10,557 impugnaciones, un promedio de 4.35 por partido, y 5,686 terminaron con la decisión revertida, para una efectividad general del 54%.
Los receptores fueron los grandes protagonistas. Sus desafíos tuvieron éxito en el 59% de las ocasiones, por encima del 49% de los bateadores y del 40% de los lanzadores, quienes utilizaron el recurso con mucha menor frecuencia.
Cincinnati fue el equipo que más beneficio obtuvo de sus decisiones bajo este sistema, con una ganancia neta estimada de 16.8 carreras, de acuerdo con los cálculos de Baseball Savant sobre el valor de las decisiones revertidas. Los Angels terminaron segundos con 14 carreras, seguidos por los Athletics (12.3) y Minnesota (10.1).
En el otro extremo, Cleveland registró una pérdida neta de 13.4 carreras, la peor cifra de las Grandes Ligas. Entre los equipos que avanzaron a los playoffs también hubo resultados negativos: los Dodgers ocuparon el puesto 26 (-8.5), Tampa Bay el 25 (-7.8), los Cubs el 21 (-4.6), Milwaukee el 20 (-2.4), Atlanta el 18 (-2.1), San Diego el 17 (-1.9), los Yankees el 16 (-2.1) y Houston el 15 (-0.8).
Un nuevo instinto para los jugadores
El ABS también modificó la toma de decisiones dentro del terreno. Aaron Boone, manager de los Yankees, explicó que los jugadores tuvieron que desarrollar una reacción prácticamente automática para determinar si una jugada debía ser impugnada.
La clave no era simplemente saber si la decisión parecía equivocada, sino valorar rápidamente la situación del partido, el conteo y la posibilidad de que la revisión cambiara el resultado.
Esa capacidad convirtió las apelaciones en una especie de recurso estratégico adicional. El manager de Houston, Joe Espada, consideró que el sistema también tuvo un efecto sobre la manera en que bateadores y lanzadores enfrentaron la zona de strike, al modificar la selectividad de los bateadores y exigir mayor agresividad a los pitchers.
William Contreras, de Milwaukee, encabezó a los receptores con 185 desafíos, de los cuales ganó 105, para una efectividad del 57%.
Sin embargo, el mayor porcentaje de éxito entre los receptores con al menos 75 desafíos correspondió a J.T. Realmuto, de Filadelfia, quien acertó en el 81% de sus impugnaciones. Carson Kelly, de los Cubs, terminó con 69%, mientras que Tyler Stephenson, de Cincinnati, y Hunter Goodman, de Colorado, lograron 68%.
Realmuto también hizo historia esta semana al protagonizar el primer desafío del ABS que puso fin a un partido en la postemporada. Su revisión permitió revertir una decisión arbitral y cerrar el Juego 2 de la Serie de Comodines de la Liga Nacional entre los Phillies y Atlanta.
En el otro extremo, Francisco Álvarez tuvo un 47% de efectividad, mientras que Freddy Fermín y Drew Romo registraron 48%, y Edgar Quero terminó con 49%, entre los receptores que realizaron al menos 75 desafíos.
Entre los bateadores, Sal Stewart, de Cincinnati, fue quien más desafíos realizó, con 51, y ganó 28 de ellos, para un 55% de efectividad. Bryce Harper, de Filadelfia, ocupó el segundo lugar con 47 impugnaciones y 21 decisiones revertidas.
Gabriel Moreno, de Arizona, encabezó a los bateadores con al menos 20 desafíos, con un impresionante 68% de efectividad. Le siguieron Esteury Ruiz, de Miami, con 65%; Cal Raleigh, de Seattle, con 64%; y Josh Bell, de Minnesota, y Bryce Eldridge, de San Francisco, con 62%.
En términos del impacto estimado de las revisiones ofensivas, José Altuve lideró con 5.6 carreras proyectadas ganadas, seguido por Raleigh (4.6), Kyle Karros (4.5), Stewart (4.4) y J.J. Bleday (4.1).
Del lado contrario, Seiya Suzuki, de los Cubs, encabezó las carreras proyectadas perdidas en desafíos defensivos, con 5.7, apenas por delante de Shohei Ohtani, de los Dodgers, con 5.5.
La primera temporada del ABS dejó así algo más que estadísticas: mostró que las apelaciones se convirtieron en una nueva herramienta estratégica del béisbol. Ahora, además de reconocer una zona de strike, los jugadores deben aprender a reconocer el instante exacto en que vale la pena desafiarla.