Loperfido y Lukes impulsan a los Azulejos a su novena victoria consecutiva.

Toronto vive su mejor racha desde 2015 y consolida su liderazgo en la División Este

La rueda de prensa del mánager John Schneider fue interrumpida por una escena poco común: Vladimir Guerrero Jr., sonriente y curioso, se asomó entre cámaras y micrófonos para hacerle una pregunta a su entrenador. El toletero, normalmente en el centro de los reflectores, esta vez parecía fascinado por el único trabajo en el béisbol más glamoroso que el suyo: dirigir a unos Azulejos que no paran de ganar.

“Sabes, Vladimir, fue una gran estadía en casa, una estadía histórica en el Rogers Centre”, respondió Schneider. “Me encanta cómo todos están contribuyendo. No eres sólo tú cada noche. No es siempre el mismo jugador cada noche”.

Y esa frase resume a la perfección el momento que vive Toronto. En la victoria del lunes por 8-4 sobre los Medias Blancas de Chicago, los protagonistas no fueron los nombres habituales como Guerrero Jr. o Bo Bichette, sino tres jugadores que ni siquiera estaban en el radar al comenzar la temporada: Joey Loperfido, Nathan Lukes y Addison Barger.

Loperfido, quien debutó en Grandes Ligas apenas el domingo, se convirtió en el héroe del partido al conectar un jonrón solitario en la quinta entrada y sumar un sencillo de dos carreras con las bases llenas en el sexto episodio. Lukes, recientemente ascendido al puesto de primer bate, también brilló con un toque suicida que produjo una carrera clave. Barger, por su parte, aportó otro cuadrangular en una noche que reafirma su lugar en el equipo, pese a no haber estado en el roster del Día Inaugural.

Con esta victoria, los Azulejos (53-38) extendieron su racha a nueve triunfos consecutivos, la más larga del club desde 2015, el año en que la franquicia volvió a enamorar a todo Canadá con su béisbol. Además, ampliaron su ventaja a 3.5 juegos sobre los Yankees (49-41) en la División Este de la Liga Americana, que descansaron el lunes.

Más allá del poder ofensivo, este equipo muestra profundidad, cohesión y una capacidad notable para adaptarse. El cuerpo técnico ha acertado en decisiones clave, como confiar en jóvenes talentos que han respondido con creces.

Toronto no sólo está ganando partidos. Está construyendo algo especial. Y aunque Guerrero Jr. siga siendo una de las caras de la franquicia, el presente de los Azulejos se sostiene en un esfuerzo colectivo que ilusiona de cara a la segunda mitad de la temporada.

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