Liranyi Alonso

Liranyi Alonso, la nueva estrella que encendió el atletismo dominicano.

Con cuatro medallas de oro, la velocista vegana fue una de las grandes figuras de unos Juegos Centroamericanos y del Caribe que también volvieron a coronar a Marileidy Paulino. María Dimitrova y Andrea Pigozzi completaron el grupo de atletas dominicanos más destacados.

Santo Domingo vivió unos Juegos Centroamericanos y del Caribe para recordar. Entre récords, medallas y actuaciones históricas, el deporte dominicano encontró una nueva protagonista que llegó casi en silencio y terminó convirtiéndose en una de las grandes sensaciones de la justa: Liranyi Alonso.

A sus 20 años, la velocista de La Vega irrumpió en el escenario internacional con una actuación que difícilmente será olvidada. En la final de los 100 metros detuvo el cronómetro en 10.11 segundos, una marca que estableció nuevo récord de los Juegos y que puso a todo el país a preguntarse quién era aquella joven que acababa de correr como una auténtica exhalación.

Los aficionados que presenciaron aquella carrera todavía recuerdan su impresionante aceleración en los metros finales. Alonso parecía tener otra marcha cuando sus rivales comenzaban a quedarse atrás.

Y aquello no fue casualidad.

La vegana volvió a subir a lo más alto del podio en los 200 metros y también fue pieza fundamental en los relevos. En el 4×100 mixto, República Dominicana se impuso con tiempo de 40.89 segundos, gracias en buena medida a la espectacular remontada de Alonso en los últimos 50 metros, cuando superó a su rival de Jamaica.

También aportó al triunfo dominicano en el 4×100 femenino, prueba que terminó con un tiempo de 43.00 segundos, nuevamente récord de los Juegos.

Cuatro oros después, la pregunta ya no era quién era Liranyi Alonso. La respuesta estaba sobre la pista: una nueva estrella del atletismo dominicano había nacido.

“Mi único rival es el reloj”, dijo Alonso a Diario Libre después de su actuación en el relevo 4×100 mixto.

La historia de Alonso comenzó mucho antes de que los focos de los Juegos apuntaran hacia ella.

Criada en Villa Palmarito, La Vega, Liranyi es la mayor de tres hermanos. Desde pequeña mostró una velocidad fuera de lo común. Durante sus años escolares acostumbraba competir contra los varones y, muchas veces, terminaba siendo ella quien cruzaba primero la meta.

A los 12 años visitó por primera vez el complejo deportivo de su provincia. Allí vio la pista y descubrió un mundo del que ya no quiso alejarse.

Desde entonces, el atletismo se convirtió en su camino.

El crecimiento de Alonso tampoco se limita a lo conseguido en suelo dominicano. Durante este año acumuló importantes victorias en competencias celebradas en Estados Unidos, Rusia y España, además de destacarse en el Campeonato Panamericano de Atletismo celebrado en Medellín.

Llegó a los Juegos con credenciales. Pero salió de ellos convertida en una figura nacional.

Si Alonso representó el descubrimiento de una nueva estrella, Marileidy Paulino volvió a demostrar por qué es una de las grandes figuras del atletismo mundial.

La campeona dominicana no dejó dudas en su especialidad, los 400 metros, donde se impuso bajo un torrencial aguacero y estableció un nuevo récord de los Juegos con 48.94 segundos.

La marca tuvo un significado especial. Paulino pulverizó el registro de 49.95 segundos que ella misma había establecido en la edición anterior, dejando claro que su dominio de la prueba continúa intacto.

También fue protagonista en el relevo 4×400 mixto, donde República Dominicana ganó con un espectacular 3:10.57, mejorando ampliamente el anterior récord nacional de los Juegos, establecido en San Salvador 2023 con 3:14.81.

En casa, ante su gente y bajo la lluvia, Paulino volvió a hacer lo que mejor sabe: correr hacia la historia.

Otra de las figuras que dejó su huella fue María Dimitrova, quien llegó a República Dominicana desde Bulgaria cuando apenas tenía seis años y terminó convirtiéndose en una de las grandes referentes del karate nacional.

En estos Juegos, Dimitrova conquistó dos medallas de oro, en kata individual y por equipos femenino, poniendo un broche dorado a una carrera llena de éxitos.

Pero hubo una satisfacción todavía más especial.

Dimitrova pudo ver a dos de sus alumnos, Larry Aracena, en kata masculino, y Thalía Terrero, en kumite de -55 kilogramos, subir también a lo más alto del podio.

Más allá de sus propias medallas, la campeona pudo comprobar que el legado que deja sobre el tatami ya comienza a reflejarse en una nueva generación.

Pigozzi, el hombre de las tres medallas

Entre los hombres, Andrea Pigozzi fue el atleta dominicano que más medallas consiguió.

Su cosecha incluyó un oro en salto de esquí náutico y dos medallas de plata en las modalidades de slalom y overall.

Su actuación completó un grupo de protagonistas que, desde distintas disciplinas, contribuyeron al éxito dominicano en casa.

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe no solo dejaron cifras y medallas. También dejaron historias.

La de Marileidy Paulino, consolidada como una de las grandes estrellas del deporte mundial. La de María Dimitrova, cerrando una carrera extraordinaria y viendo crecer a quienes siguen sus pasos. La de Andrea Pigozzi, convirtiéndose en el dominicano más laureado entre los hombres.

Y, sobre todo, la de Liranyi Alonso.

La joven que llegó desde Villa Palmarito, que de niña corría contra los varones y que a los 12 años se enamoró de una pista de atletismo, ahora tiene un país entero pendiente de su próximo paso.

En unos Juegos que celebraron el centenario de la historia centroamericana y caribeña, Alonso escribió el primer gran capítulo de la suya.

El reloj fue su único rival. Y, por ahora, parece que tampoco puede alcanzarla.

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