
Robin Yount y los protagonistas de 1982 reviven el dolor de aquella derrota y siguen con ilusión la oportunidad de que una nueva generación haga historia ante Tampa Bay.
MILWAUKEE.— Para Robin Yount, ver a los Cerveceros de Milwaukee disputar una Serie Mundial es ahora más angustiante que cuando él mismo defendía los colores del equipo. Después de 44 años, el histórico campocorto vuelve a sentir la emoción de aquella cita, esta vez con la esperanza de que el desenlace sea diferente.
«Es casi como ver jugar a tus hijos», explicó Yount, quien fue una de las grandes figuras de Milwaukee en la Serie Mundial de 1982. La comparación refleja la tensión con la que él y otros integrantes de aquel equipo siguen la actuación de una nueva generación que está a las puertas de conquistar el primer campeonato de Grandes Ligas en la historia de la franquicia.
Los Cerveceros abrirán la Serie Mundial de 2026 este viernes 23 de octubre, cuando reciban a los Rays de Tampa Bay en el primer partido de una final que ofrece a ambas organizaciones la oportunidad de ganar su primer título. Milwaukee llega después de barrer a los Dodgers de Los Ángeles en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, mientras Tampa Bay conquistó el banderín de la Liga Americana.
Para los antiguos jugadores de Milwaukee, el momento tiene un significado especial. Su recuerdo más doloroso sigue siendo la derrota ante los Cardenales de San Luis en el séptimo partido de la Serie Mundial de 1982, cuando los Cerveceros desperdiciaron una ventaja de 3-1 en la sexta entrada y terminaron cayendo 6-3.
Los Cerveceros de 1982, conocidos como los Harvey’s Wallbangers, construyeron su identidad alrededor de una ofensiva poderosa y un grupo de figuras que llevó al club hasta su primera Serie Mundial. El equipo actual presenta un estilo diferente, pero sus antecesores reconocen similitudes en la disciplina, la intensidad y la capacidad para competir hasta el último out.
Jerry Augustine, lanzador de aquella plantilla, destaca el respeto entre compañeros y la determinación colectiva como cualidades que distinguen también al conjunto actual.
Larry Hisle, quien disputó nueve partidos con Milwaukee en 1982 antes de someterse a una cirugía de hombro que prácticamente puso fin a su carrera, se mostró impresionado por el desempeño del equipo en la postemporada, especialmente por su actuación frente a los Dodgers.
Cecil Cooper, primera base de aquella histórica novena, también ha seguido con atención la disciplina de los bateadores actuales. A su juicio, la paciencia en el plato y la capacidad de trabajar cada turno son elementos fundamentales para sostener el éxito en octubre.
La diferencia entre ambas generaciones no se limita al estilo de juego. Los Cerveceros de 1982 contaban con una constelación de estrellas, entre ellas Yount, Paul Molitor, Ted Simmons, Rollie Fingers y Don Sutton, todos integrantes del Salón de la Fama.
La historia de aquella campaña todavía ocupa un lugar privilegiado en la memoria deportiva de Milwaukee. El equipo comenzó con dificultades, pero encontró impulso después de que Harvey Kuenn asumiera la dirección en junio, tras el despido de Buck Rodgers.
Los Cerveceros conquistaron la División Este de la Liga Americana en la última jornada de la temporada regular y luego remontaron una desventaja de dos juegos frente a los Angelinos de California para ganar la Serie de Campeonato.
En la Serie Mundial, Milwaukee llegó a estar a dos outs de tomar una ventaja decisiva en el séptimo encuentro, pero San Luis cambió el rumbo del partido con una reacción ofensiva en la sexta entrada. Los Cardenales terminaron imponiéndose en siete juegos y conquistaron el campeonato.
La ausencia del relevista Rollie Fingers, quien sufrió una lesión en el brazo antes de la postemporada, sigue siendo parte de las conversaciones entre los aficionados que se preguntan qué habría ocurrido con el equipo completo.
A pesar de la derrota, aquella plantilla dejó una huella profunda. Su conexión con la ciudad fue tan fuerte que los seguidores celebraron su recorrido con un desfile, incluso después de perder la final.
Yount, nacido el 16 de septiembre de 1955 y elegido Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1982, considera aquella postemporada uno de los períodos más importantes de su carrera, aunque el desenlace también representa una de sus mayores decepciones.
A sus 71 años, el excampocorto reconoce que el recuerdo de aquella derrota todavía le duele. Por eso, la posibilidad de ver a los Cerveceros conquistar el campeonato tiene para él un valor que va más allá de una celebración deportiva.
Ahora, mientras Milwaukee se prepara para recibir a Tampa Bay, las leyendas de 1982 vuelven a mirar hacia el terreno con una mezcla de ansiedad, ilusión y memoria.
La nueva generación todavía debe ganar cuatro partidos para levantar el trofeo, pero ya tiene ante sí la oportunidad de cambiar una historia que ha acompañado a la franquicia durante décadas. Para Yount y sus antiguos compañeros, el deseo es sencillo: que esta vez Milwaukee no se quede a las puertas de la gloria y que la espera de 44 años termine, finalmente, con una celebración.