Lagrange desata su poder en Triple-A con nueve lanzamientos sobre las 102 mph.

El ascenso del joven lanzador Carlos Lagrange sigue generando expectativas dentro de las ligas menores, y su más reciente apertura en Triple-A es una muestra clara de su enorme potencial, a pesar de no haber sido una salida estadísticamente perfecta.

El derecho de 22 años realizó su tercera apertura de la temporada con Scranton/Wilkes-Barre, en un partido que terminó en derrota 4-2 frente a Durham. En 3.1 entradas de labor, permitió dos carreras y dos imparables, además de conceder cuatro boletos, reflejando que su control aún continúa en desarrollo.

Sin embargo, más allá de la línea tradicional, Lagrange dejó señales sumamente alentadoras. De los 10 outs que consiguió, ocho llegaron por la vía del ponche, dominando a los bateadores rivales con una combinación de velocidad y agresividad en la zona.

Su recta de cuatro costuras alcanzó un promedio de 100.6 millas por hora, mientras que su sinker promedió 100.2 mph. En total, 27 de sus 43 lanzamientos rápidos superaron las 100 mph, incluyendo nueve pitcheos que alcanzaron o superaron las 102 mph, una cifra que lo coloca entre los brazos más explosivos de todo el sistema de ligas menores.

Aunque el comando sigue siendo el principal aspecto a pulir, Lagrange continúa cumpliendo con las expectativas que lo posicionan como uno de los prospectos más prometedores. Su capacidad para generar ponches y mantener velocidades de élite lo convierten en un talento a seguir muy de cerca en su camino hacia las Grandes Ligas.

Si logra ajustar su control y reducir las bases por bolas, su proyección apunta a convertirse en un lanzador dominante al más alto nivel.

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