Kelsie Whitmore

La Women’s Pro Baseball League abre una nueva era para el béisbol profesional femenino.

El béisbol femenino en Estados Unidos escribe un nuevo capítulo este fin de semana con el inicio de la Women’s Pro Baseball League (WPBL), la primera liga profesional del país en casi tres décadas. Su estreno no solo representa el regreso del profesionalismo femenino al diamante, sino también un paso histórico para un deporte en el que las mujeres han estado presentes desde sus orígenes.

La temporada inaugural comenzará este sábado con cuatro franquicias: Nueva York, Boston, Los Ángeles y San Francisco. Aunque cada equipo disputará 15 partidos de temporada regular antes de los playoffs, todos los encuentros se celebrarán en el Robin Roberts Stadium de Springfield, Illinois, un escenario con un profundo significado histórico para el béisbol femenino.

Springfield fue sede, en 1875, de uno de los primeros partidos femeninos con entrada pagada, cuando las Blondes enfrentaron a las Brunettes. Casi siglo y medio después, la ciudad vuelve a convertirse en protagonista de un momento trascendental para este deporte.

Entre las principales figuras de la nueva liga destacan Kelsie Whitmore, Mo’ne Davis y la estelar lanzadora japonesa Ayami Sato, quienes encabezarán una competencia en la que cada equipo contará con un roster de 15 jugadoras y disputará encuentros de siete entradas.

Para Kat Williams, directora ejecutiva del International Women’s Baseball Center, la creación de la WPBL es el reconocimiento de una historia que durante mucho tiempo permaneció en segundo plano.

«Las mujeres siempre han sido parte de este juego. Siempre hemos jugado, hemos arbitrado y entrenado. Incluso algunas de las primeras referencias al béisbol, siglos atrás, ya hablaban de mujeres practicándolo», destacó.

La presidenta del comité de mujeres en el béisbol de la Society for American Baseball Research, Leslie Heaphy, considera que el nacimiento de la liga era un paso esperado.

«Es emocionante porque durante años pensamos que debía ocurrir, aunque no sabíamos cuándo. Es un proyecto necesario y llega en el momento adecuado», afirmó.

La WPBL toma el relevo de la histórica All-American Girls Professional Baseball League (AAGPBL), la primera liga profesional femenina de béisbol, que funcionó entre 1943 y 1954 y alcanzó fama mundial gracias a la película A League of Their Own.

Creada durante la Segunda Guerra Mundial, la AAGPBL comenzó como una liga de sóftbol antes de adoptar plenamente las reglas del béisbol. Figuras como Jean Faut, Doris Sams y Dottie Kamenshek marcaron una época, mientras que Maybelle Blair, exjugadora de la liga, hoy forma parte del consejo asesor de la WPBL.

Aunque inicialmente se pensó como un proyecto temporal, la AAGPBL sobrevivió más de una década, demostrando el talento de sus jugadoras y el creciente interés del público.

Tras la desaparición de la AAGPBL, el béisbol profesional femenino atravesó un largo período sin una liga estable. En los años noventa surgieron iniciativas como las Colorado Silver Bullets, dirigidas por el miembro del Salón de la Fama Phil Niekro, además de la Ladies Professional Baseball League y otros proyectos que tuvieron una vida corta.

A nivel internacional, el crecimiento continuó con la creación de la Copa Mundial de Béisbol Femenino en 2004. Japón ha dominado el torneo al conquistar las últimas ocho ediciones, consolidando el desarrollo del deporte fuera de Estados Unidos.

A diferencia de la AAGPBL, donde las jugadoras debían vestir faldas y asistir a clases de etiqueta para reforzar una imagen de feminidad, la WPBL apuesta por destacar el rendimiento deportivo y aprovechar el alcance de las redes sociales para conectar con los aficionados.

La estrategia busca acercar al público a las historias de las jugadoras, fortalecer la identidad de cada franquicia y construir una comunidad alrededor de la liga.

Williams considera que ese enfoque refleja la evolución del deporte y de la sociedad.

«La imagen que queremos proyectar es la de atletas de alto nivel: mujeres fuertes, talentosas, inteligentes y competitivas. Ese debe ser el mensaje», expresó.

Más allá de los resultados deportivos, el legado de las pioneras de la AAGPBL demostró que el béisbol también abrió puertas fuera del campo. Muchas de aquellas jugadoras desarrollaron exitosas carreras como médicas, abogadas, maestras y pilotos, convirtiéndose en referentes para nuevas generaciones.

Con el nacimiento de la Women’s Pro Baseball League, el béisbol profesional femenino vuelve a tener un espacio propio en Estados Unidos. Más que una nueva competencia, la WPBL representa la continuidad de una historia que comenzó hace más de un siglo y que ahora busca consolidar un futuro con mayores oportunidades para las mujeres dentro del deporte.

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