El debate sobre la distribución de las ganancias en el tenis volvió a encenderse en la antesala de Roland Garros. Varios jugadores del circuito denunciaron que apenas reciben cerca del 15 % de los ingresos generados por los torneos de Grand Slam, una cifra que consideran insuficiente frente al enorme crecimiento económico de estos eventos.
Como forma de protesta, algunas de las principales figuras del tenis reducirán este viernes sus compromisos con la prensa durante el torneo parisino, buscando llamar la atención sobre la desigualdad en el reparto del dinero que producen las competiciones más importantes del calendario.
Aunque los organizadores de los Grand Slams han incrementado el llamado “prize money” en los últimos años, los porcentajes destinados a los jugadores no siempre han seguido el mismo ritmo que los ingresos globales de los torneos.
El ejemplo más reciente es el Australian Open, primer Grand Slam de la temporada, organizado por Tennis Australia en Melbourne.
Según el último informe anual de la organización, los ingresos ascendieron a 590.45 millones de dólares australianos (unos 420 millones de dólares estadounidenses) entre septiembre de 2023 y septiembre de 2024. Para el ejercicio 2024-2025, la cifra aumentó hasta 692.69 millones de dólares australianos (493 millones de dólares estadounidenses).
En paralelo, el torneo repartió 86.5 millones de dólares australianos (61.67 millones de dólares estadounidenses) en premios durante la edición de 2024, mientras que en 2025 la bolsa subió a 96.5 millones de dólares australianos (68.79 millones de dólares estadounidenses).
Sin embargo, pese al aumento del dinero entregado a los tenistas, el porcentaje de los ingresos redistribuido a los participantes cayó ligeramente: pasó de 14.65 % en 2024 a 13.93 % en 2025.
La situación ha reavivado el reclamo histórico de los jugadores, quienes consideran que el tenis reparte una proporción mucho menor de sus ingresos en comparación con otras grandes ligas deportivas.
En deportes como el baloncesto o el fútbol estadounidense, los atletas suelen recibir entre el 40 % y el 50 % de los ingresos comerciales. En cambio, los tenistas sostienen que los Grand Slams mantienen una estructura mucho más favorable para las federaciones y organizadores.
El tema también genera debate porque los Grand Slams son eventos multimillonarios impulsados por contratos televisivos, patrocinadores globales y venta masiva de entradas, mientras que muchos jugadores fuera de la élite aseguran tener dificultades para cubrir gastos de viajes, entrenadores y preparación.
Con el inicio de Roland Garros, la discusión sobre el reparto económico promete convertirse en uno de los temas más calientes del tenis mundial.