Karl-Anthony Towns hace historia: los Knicks vuelven a la cima de la NBA tras 53 años.

Los New York Knicks son nuevamente campeones de la NBA. Con Karl-Anthony Towns como parte fundamental del proyecto y una actuación legendaria de Jalen Brunson, la franquicia neoyorquina derrotó 94-90 a los San Antonio Spurs en el quinto partido de las Finales para conquistar el título con un contundente 4-1 en la serie.

La espera terminó. Después de más de medio siglo de frustraciones, reconstrucciones y promesas incumplidas, Nueva York volvió a celebrar un campeonato de la NBA por primera vez desde 1973.

Y como ha ocurrido tantas veces durante esta inolvidable campaña, Brunson fue el gran protagonista. El base firmó una actuación histórica con 45 puntos, incluidos 13 consecutivos en el último cuarto, para guiar a los Knicks en otra espectacular remontada.

Los Spurs parecían tener el control cuando llegaron a disfrutar de una ventaja de 16 puntos, pero los neoyorquinos volvieron a demostrar la resiliencia que los convirtió en el equipo más temido de estos playoffs. Lejos de rendirse, respondieron con una reacción implacable que terminó inclinando el partido a su favor.

La exhibición de Brunson tuvo además un valor histórico. Sus 45 puntos establecieron un nuevo récord de anotación para un jugador de los Knicks en unas Finales de la NBA, superando los 38 que había conseguido la leyenda Willis Reed frente a Los Angeles Lakers en 1970.

El éxito de Nueva York también tuvo el sello del llamado grupo de los “Nova Knicks”. Mikal Bridges aportó 14 puntos y Josh Hart sumó 13, acompañando a Brunson en una sociedad nacida en Villanova y que ahora alcanzó la gloria también en la NBA.

Para Brunson, el campeonato tiene un significado especial. Ya había conquistado dos títulos universitarios con Villanova, en Houston (2016) y San Antonio (2018). Ahora, precisamente en territorio texano y a pocos kilómetros de la casa de los Spurs, completó una trilogía de coronas que seguramente ocupará un lugar privilegiado en su carrera.

Del lado de San Antonio, Dylan Harper lideró el ataque con 25 puntos, mientras que Victor Wembanyama registró 19 unidades, 14 rebotes y cinco bloqueos. Sin embargo, el talento de sus jóvenes figuras no fue suficiente para frenar a unos Knicks que encontraron respuestas en cada momento decisivo de la serie.

La conquista se construyó sobre una identidad inquebrantable. Nueva York ganó los cuatro partidos en los que tuvo oportunidad de cerrar una eliminatoria durante la postemporada, todos ellos como visitante. Y aunque el encuentro definitivo se disputó en San Antonio, el ambiente tuvo mucho de local gracias a miles de aficionados neoyorquinos que viajaron para presenciar una noche histórica.

El campeonato estuvo a punto de concretarse en el cuarto partido, cuando los Knicks protagonizaron una remontada de 29 puntos para imponerse 107-106 con una canasta de OG Anunoby a 1.2 segundos del final. Aquella victoria quedó registrada como la mayor remontada en la historia de unas Finales de la NBA.

Por eso, cuando Nueva York volvió a verse abajo por 16 puntos en el quinto encuentro, nadie en el vestuario perdió la calma. Este equipo ya había demostrado que ninguna desventaja era demasiado grande.

Al final, la remontada volvió a llegar. Y con ella, un título que la ciudad llevaba esperando durante 53 años. Los Knicks son campeones otra vez, y Karl-Anthony Towns se une a Al Horford como los dominicanos que han alcanzado la cima del baloncesto mundial.

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