Junior Caminero evita una lesión de gravedad y apunta a regresar con los Rays el viernes.

El susto fue enorme, pero todo quedó en un mal momento. El antesalista dominicano Junior Caminero evitó una lesión de gravedad luego de recibir un fuerte pelotazo en la mano izquierda durante el Juego de Estrellas de las Grandes Ligas.

El incidente ocurrió en la tercera entrada cuando un lanzamiento de 97.6 millas por hora del relevista de los Cardenales de San Luis, Riley O’Brien, impactó directamente la mano de Caminero. El dominicano cayó al terreno visiblemente adolorido y, tras incorporarse, se dirigió de inmediato al vestuario de la Liga Americana para ser evaluado.

La preocupación inicial fue grande, tanto para el jugador como para los Rays de Tampa Bay. Sin embargo, las radiografías descartaron cualquier fractura y llevaron tranquilidad al equipo y a los fanáticos.

Aunque salió del estadio con un vendaje en el dedo meñique de la mano izquierda, Caminero aseguró que la molestia no le impedirá volver a la acción y espera estar disponible este viernes, cuando Tampa Bay reanude la temporada con una doble cartelera frente a los Medias Rojas de Boston.

«Sentí un poco de miedo. Pensé: ‘Creo que algo se rompió’. En ese momento uno siempre piensa en lo peor. Pero gracias a Dios, todo está bien. Estoy un poco adolorido, pero listo para el viernes», expresó el quisqueyano.

El golpe puso fin de manera inesperada a una destacada participación de Caminero en las festividades del Juego de Estrellas. Apenas un día antes había conectado 17 cuadrangulares en el Home Run Derby y el martes hizo historia al convertirse en el primer jugador de los Rays en ser titular en Juegos de Estrellas de forma consecutiva.

Ubicado como cuarto bate de la Liga Americana, Caminero había conectado un rodado en su primer turno frente al zurdo Cristopher Sánchez antes de sufrir el pelotazo que obligó a su salida del encuentro.

Su lugar fue ocupado por el cubano Miguel Vargas, de los Medias Blancas de Chicago, quien respondió con un jonrón solitario en la octava entrada, el primer extrabase del partido, para contribuir a la victoria de la Liga Americana por 4-0.

Tras el encuentro, Riley O’Brien buscó personalmente a Caminero en el vestuario para disculparse por el incidente. El dominicano restó importancia a lo sucedido y mostró su deportividad.

«Estaba muy preocupado. Le dije que eso es parte del juego. Estoy feliz por él porque se ganó estar en el Juego de Estrellas y no debe sentirse mal. Estoy orgulloso de él y todo está bien», comentó Caminero.

Con el diagnóstico favorable, los Rays respiran aliviados. La organización espera contar nuevamente con una de sus principales figuras desde el inicio de la segunda mitad de la temporada, mientras el joven dominicano continúa consolidándose como una de las estrellas emergentes de las Grandes Ligas.

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