Conectar un jonrón en un partido de béisbol es motivo de celebración. Disparar dos es una jornada memorable. Llegar a tres coloca al jugador en una categoría especial. Pero conectar cuatro cuadrangulares en un mismo encuentro es una hazaña reservada para muy pocos elegidos en la historia del béisbol profesional.
El dominicano Joshua Báez acaba de escribir su nombre en ese exclusivo grupo.
De acuerdo con los registros compilados por Bob McConnell, miembro fundador de la prestigiosa Sociedad para la Investigación del Béisbol de Estados Unidos (SABR), un total de 151 peloteros han conectado al menos cuatro jonrones en un partido dentro del béisbol profesional organizado a nivel mundial. El más reciente en sumarse a esa lista es precisamente Báez, quien logró la proeza el pasado martes 16 de junio mientras militaba con Memphis, sucursal Triple A, frente al conjunto de Nashville en la Liga Internacional.
Con esta actuación, Báez se convirtió además en apenas el tercer dominicano en la historia del béisbol profesional universal en conectar cuatro cuadrangulares en un mismo partido. Antes de él lo consiguieron Alexis Gómez, quien el 7 de agosto de 2006 disparó cuatro vuelacercas jugando para Toledo en Triple A ante Columbus, y Wilín Rosario, que logró la hazaña el 16 de junio de 2017 en la Liga de Corea defendiendo los colores de las Águilas de Hanwha.
Aunque cuatro jonrones en un juego es una cifra extraordinaria, el récord absoluto del béisbol profesional pertenece al receptor Jay Clarke, quien el 15 de junio de 1902 conectó ocho cuadrangulares en un partido de la Liga de Texas. Aquel día, jugando para Corsicana, su equipo aplastó 51-3 a Texarkana en una de las actuaciones ofensivas más descomunales jamás registradas.
Dentro del selecto grupo de los bateadores de cuatro o más jonrones, apenas cuatro jugadores han logrado elevar la cifra hasta cinco en un mismo encuentro.
El primero fue Pete J. Schneider, quien el 11 de mayo de 1923, jugando para Vernon en la Liga de la Costa del Pacífico, bateó de 8-6 con cinco jonrones, dos de ellos grand slams, remolcando 14 carreras frente a Salt Lake City.
Posteriormente, Lou Frierson, de los Piratas de la Liga West Dixie, conectó cinco cuadrangulares el 30 de mayo de 1934 en una derrota de su equipo por 17-12 ante Jacksonville. Frierson terminó la jornada bateando de 6-5 y logró la singularidad de conectar sus cinco jonrones de manera consecutiva.
Dos años después, el 29 de abril de 1936, Cecil Dunn, de Alexandria en la Liga Evangeline, registró otra actuación legendaria al batear de 7-6, con cinco vuelacercas y 12 carreras impulsadas.
La lista la completa Dick Lane, quien el 3 de julio de 1948, jugando para los Clippers de Muskegon en la Liga Central, disparó cinco cuadrangulares y un sencillo en una actuación de 7-6.
Entre todas las historias extraordinarias relacionadas con esta marca, una destaca por encima del resto.
El 9 de agosto de 1923, el lanzador John Gillespie, de Bridgeport en la Liga Eastern, protagonizó una actuación irrepetible al conectar cuatro cuadrangulares, incluido uno en la décima entrada que le dio la victoria a su equipo 10-9 sobre Springfield.
Gillespie se convirtió así en el único pitcher en la historia del béisbol profesional en conectar cuatro jonrones en un partido, decidir el encuentro con uno de ellos y hacerlo además en entradas extras, una combinación de logros que sigue siendo única más de un siglo después.
Otra actuación memorable fue la protagonizada por Curt Roberts, un nombre muy familiar para los seguidores del béisbol dominicano, especialmente para los aficionados del Escogido durante la década de los años 50.
Actuando para los Jets de Columbus en el primer partido de una doble cartelera pactada a siete entradas, Roberts conectó cuatro cuadrangulares y remolcó seis carreras para conducir a su equipo a una victoria de 10-7 sobre los Havana Sugar Kings.
Ahora, más de siete décadas después de aquella hazaña y tras más de un siglo de registros históricos, Joshua Báez ha logrado lo que solo otros 150 peloteros habían conseguido antes: inscribir su nombre en uno de los clubes más exclusivos y difíciles de alcanzar en la historia del béisbol profesional.