
El presidente del organismo reconoció el malestar generado por su plan de inversión privada para el Mundial, aunque evitó presentar documentos y respuestas concretas; la UEFA mantiene la presión de cara a las elecciones de marzo.
ZÚRICH.— Gianni Infantino pidió disculpas por la controversia que ha sacudido a la FIFA, pero no logró calmar a sus principales críticos, que reclaman explicaciones sobre sus decisiones y cuestionan su continuidad al frente del organismo rector del fútbol mundial.
Durante una reunión de tres horas y media del Consejo de la FIFA, celebrada el jueves en Zúrich, el presidente reconoció el malestar provocado por su plan de inversión privada para la Copa del Mundo, desarrollado en secreto junto al inversor Joshua Kushner. Sin embargo, no presentó nuevos documentos ni ofreció respuestas satisfactorias sobre los asuntos que han profundizado la división entre los dirigentes.
La iniciativa, valorada en 4.200 millones de dólares, fue puesta en marcha y posteriormente abandonada en julio, después de generar fuertes críticas por la falta de transparencia y de consultas con las federaciones.
La reunión, considerada decisiva para medir el respaldo a Infantino, terminó dejando más interrogantes que certezas. Según Debbie Hewitt, vicepresidenta de la FIFA y presidenta de la Asociación Inglesa de Fútbol, el mandatario pidió que las preguntas pendientes se le enviaran por escrito, una decisión que aumentó la frustración de sus detractores.
Hewitt advirtió que Infantino debe responder a esos cuestionamientos para demostrar que está en condiciones de continuar al frente de la institución.
La UEFA encabeza los esfuerzos para debilitar el respaldo al presidente de la FIFA antes de las elecciones previstas para el 18 de marzo en Rabat, Marruecos. Sus representantes consideran que la falta de explicaciones sobre el proyecto de inversión ha agravado un problema de confianza que viene de tiempo atrás.
Bernd Neuendorf, presidente de la Federación Alemana de Fútbol y uno de los representantes europeos en el Consejo, aseguró que las respuestas ofrecidas durante el encuentro no fueron satisfactorias.
El malestar responde, en buena medida, a la percepción de que Infantino impulsa sus proyectos más importantes sin consultar previamente a los dirigentes que integran el organismo. La polémica en torno al plan de Kushner reforzó esas críticas y abrió una nueva disputa sobre la transparencia de su gestión.
Además de las dudas sobre la inversión mundialista, siguen pendientes explicaciones sobre otros asuntos vinculados al torneo, entre ellos el caso de la tarjeta roja mostrada a Folarin Balogun y la intervención del presidente estadounidense Donald Trump en asuntos relacionados con la selección nacional. Infantino tampoco ofreció detalles adicionales sobre estos temas.
Mientras Europa reclama explicaciones, Infantino conserva apoyos importantes en África, un continente que históricamente ha desempeñado un papel determinante en las elecciones de la FIFA y que cuenta con 54 de las 211 federaciones miembro.
Ahmed Yahya, integrante del Consejo y presidente de la Federación Mauritana de Fútbol, defendió la continuidad del dirigente y valoró positivamente su gestión para impulsar el desarrollo del deporte a escala mundial.
En ese escenario, avanzó una propuesta para añadir 15 millones de dólares en financiación de la FIFA a cada federación miembro durante los próximos cuatro años, una iniciativa que podría contribuir a consolidar apoyos entre las asociaciones nacionales.
La distribución de recursos y el respaldo de las confederaciones serán factores importantes en la disputa política que se avecina, en la que Infantino buscará mantener el control de una organización con alcance global.
La próxima elección presidencial de la FIFA se celebrará el 18 de marzo en Rabat, Marruecos, país que mantiene una estrecha relación política con Infantino y que será uno de los anfitriones del Mundial de 2030. Fouzi Lekjaa, máximo dirigente del fútbol marroquí, figura entre los miembros influyentes del Consejo.
Antes de esa cita, el presidente deberá afrontar el desafío de recuperar la confianza de los sectores que cuestionan su forma de dirigir la institución. La reunión de Zúrich dejó claro que las disculpas, por sí solas, no han sido suficientes para cerrar la controversia.
Con el plazo del 18 de noviembre para presentar candidaturas como próximo punto clave del calendario electoral, la batalla por la presidencia entra en una fase decisiva. Infantino conserva aliados, especialmente en África, pero la presión europea evidencia que su continuidad no estará exenta de dificultades.
El desenlace dependerá de su capacidad para responder a las preguntas pendientes y mantener una mayoría que le permita afrontar las elecciones con el respaldo necesario.