¿Hay quien detenga a Francia? Los Bleus de Mbappé se perfilan como el gran favorito del Mundial

A medida que el Mundial 2026 entra en su fase decisiva, una pregunta comienza a ganar fuerza entre aficionados y expertos: ¿es Francia un equipo imparable?

La selección dirigida por Didier Deschamps ha confirmado en cada partido por qué llegó al torneo como una de las principales candidatas al título. Con cuatro victorias en cuatro encuentros, trece goles anotados y una autoridad que intimida, los Bleus parecen haberse convertido en la maquinaria mejor aceitada del campeonato.

Su última exhibición, un contundente 3-0 sobre Suecia en los dieciseisavos de final, reforzó la sensación de que Francia atraviesa un momento excepcional. Ahora, con Paraguay como rival en los octavos de final, el vigente subcampeón del mundo parece tener un camino favorable hacia las últimas rondas.

La eliminación de potencias como Alemania y Países Bajos en su lado del cuadro ha despejado, al menos sobre el papel, parte de su ruta hacia la final. En cuartos podría enfrentarse al ganador del duelo entre Canadá y Marruecos, mientras que una eventual semifinal ante España aparece como el mayor obstáculo antes del partido decisivo.

Kylian Mbappé continúa escribiendo páginas históricas en los Mundiales. El capitán francés volvió a demostrar su capacidad para decidir partidos con un doblete ante Suecia, alcanzando la impresionante cifra de 18 goles en 18 encuentros mundialistas.

El delantero del Real Madrid, campeón del mundo en Rusia 2018 y finalista en Catar 2022, suma ya seis goles en esta edición y mantiene vivo el sueño de superar el legendario récord de 13 tantos en un solo Mundial, establecido por Just Fontaine en 1958.

Sin embargo, una de las grandes fortalezas de esta Francia es precisamente que no depende exclusivamente de su estrella.

Cuando Mbappé no acapara los reflectores, aparecen otras figuras capaces de asumir el protagonismo. Ousmane Dembélé, ganador del Balón de Oro 2025, firmó un triplete frente a Noruega en la fase de grupos, mientras que el joven Michael Olise se ha convertido para muchos en la verdadera revelación del equipo.

El futbolista del Bayern Múnich ha exhibido la creatividad y el talento de los grandes organizadores históricos del fútbol francés, recordando por momentos a leyendas como Michel Platini o Zinedine Zidane.

A ellos se suman jugadores de enorme talento como Bradley Barcola, Désiré Doué y Rayan Cherki, que aportan profundidad y múltiples variantes ofensivas.

La fortaleza francesa no se limita al ataque. La pareja de centrales formada por William Saliba y Dayot Upamecano ha mostrado una gran solidez defensiva, mientras que Aurélien Tchouaméni y Adrien Rabiot aportan equilibrio, intensidad y control en el mediocampo.

El seleccionador sueco, Graham Potter, reconoció la superioridad francesa tras la eliminación de su equipo.

«No he visto un equipo mejor. Tienen calidad en todas las posiciones y una profundidad de plantilla impresionante», afirmó.

Esa profundidad es, precisamente, uno de los argumentos que convierten a Francia en el gran favorito para conquistar el título.

Pese al gran momento de su selección, Didier Deschamps mantiene la cautela. El técnico, que dejará el cargo tras el Mundial, ha insistido durante meses en que el principal rival de Francia podría ser ella misma.

La historia le da motivos para ser prudente. En el Mundial de 2002, Francia llegó como vigente campeona y máxima favorita, pero terminó protagonizando una de las mayores decepciones de la historia al quedar eliminada en la fase de grupos sin marcar un solo gol.

Dos décadas después, el escenario es completamente distinto. Francia juega con confianza, exhibe la plantilla más completa del torneo y cuenta con un Mbappé decidido a volver a conquistar el mundo.

La pregunta ya no parece ser si Francia puede ganar este Mundial. La verdadera incógnita es quién será capaz de detenerla.

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