El Gobierno de Paraguay tomó distancia este lunes de las declaraciones emitidas por la senadora Celeste Amarilla contra el delantero francés Kylian Mbappé, luego de la derrota 1-0 de la Albirroja frente a Francia en la Copa del Mundo. A través de un comunicado oficial, el Ejecutivo dejó claro que las expresiones de la legisladora responden exclusivamente a una responsabilidad personal y no representan la posición del Estado paraguayo ni la del pueblo del país.
El Ministerio de Relaciones Exteriores lamentó el contenido de los comentarios y aseguró que son incompatibles con los principios de respeto, convivencia pacífica y dignidad humana que promueve Paraguay.
Además, el Gobierno reafirmó su compromiso con la defensa de los derechos humanos, la igualdad y la lucha contra toda forma de racismo, xenofobia, discriminación e intolerancia. También expresó su solidaridad con quienes pudieron sentirse afectados por las declaraciones y reiteró el respeto y la histórica relación de amistad que mantiene con Francia.
La polémica se originó después del triunfo de la selección francesa sobre Paraguay, conseguido gracias a un penal convertido por Mbappé. Durante la celebración, las cámaras captaron al atacante francés sin estrechar la mano del portero paraguayo Orlando Gill, una acción que generó múltiples reacciones en redes sociales.
Entre ellas destacó la de la senadora Amarilla, cuyas publicaciones fueron ampliamente criticadas por su contenido considerado racista. La respuesta de Mbappé no tardó en llegar.
El capitán francés calificó a la legisladora como una persona «despreciable e indigna de su cargo» y afirmó que sus palabras no representan al pueblo paraguayo. Además, denunció que sus declaraciones desviaron la atención del esfuerzo realizado por la selección paraguaya durante el torneo.
«Nunca permitiré que personas como ella tengan la libertad de propagar su odio y su racismo por todo el mundo», escribió el futbolista en sus redes sociales.
Las reacciones dentro de Paraguay fueron inmediatas. El vicepresidente Pedro Alliana defendió que el fútbol debe ser un espacio de fraternidad y respeto, subrayando que no hay lugar para ningún tipo de discriminación.
En la misma línea se pronunciaron el presidente del Congreso, Basilio Núñez, la diputada Johanna Ortega y el legislador Mauricio Espínola, quienes rechazaron públicamente las expresiones de Amarilla y coincidieron en que esos comentarios no reflejan los valores del país.
Ortega incluso ofreció disculpas al pueblo francés y reiteró que el racismo no tiene cabida ni en el deporte ni en la política, mientras que Espínola consideró que la senadora debería retractarse por el impacto institucional que provocaron sus palabras.
La controversia también tendrá consecuencias fuera del ámbito político. La Federación Francesa de Fútbol anunció que presentará una denuncia ante la fiscalía por las declaraciones racistas dirigidas contra Mbappé, elevando un caso que comenzó tras un partido de fútbol a un conflicto con repercusiones diplomáticas y legales.
Lo que inició con un encuentro mundialista terminó generando una fuerte condena institucional, con autoridades paraguayas marcando distancia de los comentarios de la senadora y reafirmando que el respeto, la inclusión y el rechazo al racismo deben prevalecer tanto dentro como fuera de las canchas.